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La presidenta de la República, Laura Fernández, bromeó sobre las críticas en su contra por parte de sectores opositores y habló de su fe durante la gira en Sarapiquí.
La mandataria dijo que se encomienda a la Virgen, pero ya no es suficiente.
“A mí ya no me basta persignarme con agua bendita, ahora tengo que meterme entera a bañarme”, expresó la Presidenta.
Esto en alusión a los malos deseos hacia ella y su gestión.
“A quien yo sirvo es a Dios y al pueblo de Costa Rica. Mientras eso sea así, yo camino contenta”, mencionó frente al pueblo de Sarapiquí.
Fernández sostuvo una gira en la zona norte antes de su viaje a Colombia.