Las reglas del nuevo Gobierno

Los altos funcionarios de este nuevo gobierno, al igual que ha sucedido en administraciones anteriores, firmaron un código de ética, con el objetivo de orientar sus acciones durante estos cuatro años apegados a esas normas y además tener un respaldo para despedir a quienes no lo cumplan.  Se pretende que con estas directrices nadie pueda […]

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Los altos funcionarios de este nuevo gobierno, al igual que ha sucedido en administraciones anteriores, firmaron un código de ética, con el objetivo de orientar sus acciones durante estos cuatro años apegados a esas normas y además tener un respaldo para despedir a quienes no lo cumplan. 

Se pretende que con estas directrices nadie pueda alegar persecución ante un despido, aduciendo que este se dio porque le cae mal a alguien. Quienes no se acoplen a estas reglas éticas deberán dejar sus cargos, sin embargo el presidente de la República también tendrá la posibilidad de pedirles la renuncia. 

Lo que esperamos es que esta vez sí se cumpla y no pase como otras tantas veces. Esperamos que quienes lo rubricaron lo hayan leído con detenimiento y luego no aleguen desconocimiento de las normas. Ojalá no lo engaveten ni lo pongan de calza en alguna mesa chueca, la idea es que si tienen alguna duda, mejor lo consulten antes de meter las de andar.

A pesar de tener solo 19 disposiciones, parece ser muy específico en algunos temas. Algunas disposiciones son realmente importantes, por ejemplo las relativas a los viajes, punto que causó gran discordia en el gobierno anterior. Recordamos con tristeza que algunos ministros aparentemente tenían los viajes como únicos objetivos, pues la verdad hubo bastantes abusos en este rubro. 

Para muchas de esas giras nunca encontramos explicación, al final no se supo qué gestiones realizaron, qué aprendieron o qué fueron a hacer. Por las fotos de esos periplos más parece que se dedicaron a pasear, pues incluso las publicaban en redes sociales y sus perfiles de WhatsApp, como si se trata de viajes familiares.

No se puede tapar el sol con un dedo. Se sabe muy bien que muchos, como dirían las abuelas, estaban sembrando el maíz del año, por lo que fueron a promoverse para ser nombrados consultores internacionales o para ver en cuáles organismos podrían encontrar un puesto.

Otro de los ítems de este código de ética se refiere a los gastos en licor, pues para nadie es un secreto que en muchas de las actividades que hacen los ministerios e instituciones del Estado se gastan grandes sumas en bebidas espirituosas. 

Esos recursos bien podrían invertirse en proyectos productivos que beneficien a la población más necesitada, pues muchas de estas recepciones, cocteles, brindis y otros son improductivos, casi siempre van las mismas personas y no dejan ningún beneficio a la institución.

Además es destacable el impedimento para que los ministros, presidentes ejecutivos y otros altos funcionarios estatales puedan ingerir bebidas alcohólicas durante estas actividades, así se evitarán situaciones penosas como las que se han suscitado en los gobiernos anteriores.

Recordamos escenas lamentables, donde algunos funcionarios se han pasado de copas y han cometido actos que riñen con el protocolo y las buenas costumbres, incluso algunos han desencadenado en violencia doméstica y en otros hasta les dio por quedarse en paños menores. 

Ojalá los firmantes sigan al pie de la letra estas normas y de esta manera se podrían evitar hechos bochornosos que no solamente los hagan quedar mal a ellos, sino también al partido político que representan y hasta el país ante los ojos del mundo.

Abogamos por que el documento que firmaron no quede solo en el papel, esperamos que acaten lo que refrendaron y en caso de no cumplirlo tener el valor de aceptar que se equivocaron y hacerse a un lado para no causar daño al gobierno ni al pueblo que los eligió.

En el mandato anterior muchos se pegaron a la silla y no hubo forma de moverlos, a pesar de estar conscientes de que sus acciones reñían con la moral. Muchos prefirieron poner oídos sordos y no cumplir con el compromiso que firmaron, no solo para estar en un partido sino también en un gobierno que nos representa a todos los costarricenses.