Las pesadillas de “Luisgui”

El PAC y el Frente Amplio comparten mucho. Ya el 18 de junio del 2012 Alberto Cañas afirmaba que el PAC estaba siendo infiltrado por chavistas, según informó un medio digital (“’Somos el único partido limpio y lo van a ensuciar’, denuncia Alberto Cañas”). Su partido hermano el FA, no tuvo empacho en congraciarse con […]

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El PAC y el Frente Amplio comparten mucho. Ya el 18 de junio del 2012 Alberto Cañas afirmaba que el PAC estaba siendo infiltrado por chavistas, según informó un medio digital (“’Somos el único partido limpio y lo van a ensuciar’, denuncia Alberto Cañas”).

Su partido hermano el FA, no tuvo empacho en congraciarse con el FSLN ya desde el 2016, un gobierno que incluso ese año había anulado a diputados opositores democráticamente elegidos y a su candidato, así lo denunció un diario de circulación nacional el 14 de noviembre de ese año (“Frente Amplio fue a elecciones en Nicaragua invitado por cuestionado Consejo Electoral”).

En los debates nunca se critican entre ellos. Pero no focalizaré estos temas. El artículo trata acerca de la inculcación de un miedo irracional por parte de estos partidos. Se origina en la academia, pero también en la subjetividad de los ciudadanos. Al estar la democracia bajo amenaza el asunto debe analizarse, y no como Figueres, quien tan torpemente invita a pasar página de todos estos años de incertidumbre y desgracias causadas por los gobiernos del PAC y del PLN, con la complicidad del FA y del PUSC.

PESADILLA EN LA CALLE DE LA AMARGURA

Buena parte del PAC y del Frente Amplio se nutre de la academia, muy en especial de gente de las carreras humanísticas y sociales. Estos partidos izquierdistas han encontrado un fértil caldo de cultivo. Muchos académicos llevan décadas inculcando una visión novelesca según la cual este país cayó en la barbarie económica, social y política desde los ochenta. Eso sí, presentan pruebas muy pobres, la única, la supuesta reducción de los salarios (aunque dejan trunco el análisis y nunca recuerdan el altísimo incremento salarial acontecido en las universidades públicas). Omiten datos. Resulta risible plantear que un Estado a la fecha conformado por más de 300 instituciones es neoliberal, de la misma manera no hay forma de incardinar en el neoliberalismo a legislaciones como la Ley de Protección al Trabajador o las distintas becas educativas y las políticas de protección a adultos mayores. Incurren en confusiones tendenciosas.

Sin embargo se crearon todo un monstruo. Ignoran hechos importantes, por citar uno la diversificación productiva de esas décadas, en su ausencia Costa Rica hubiera caído estrepitosamente. Ningún país puede sobrevivir hoy día exportando básicamente café, banano y una industria alimenticia de juguete, como ocurría en 1980.

El TLC fue un gran ejemplo. Según ellos con el tratado acontecería la destrucción de instituciones, la ruina de muchos y hasta la venta de la Isla del Coco. Nada de esto ocurrió. No desapareció el AyA, ni el INS, ni la CCSS. Al ICE le cayó excelente la competencia, ya no debemos hacer filas “a la cubana” (de horas) para adquirir un celular. Eran mentiras.

EL MONSTRUO ESTÁ EN EL ESPEJO

En las películas de terror el espantajo se alimenta de nuestro miedo y circunstancias. En la política acontece así. ¿Por qué hay corrupción, pobreza, desigualdad? De estos problemas se sirven los inventores de terrores, como el PAC y el FA, para proponer sus recetas nefastas. En la realidad dichos desafíos no se solucionan con fórmulas de panfleto. Entre muchas otras cosas requieren de una ciudadanía cuyo tema de conversación no sea monopolizado por fútbol y farándula.

Un estudio de la UNA menciona el deseo en Costa Rica de una figura autoritaria. No podía ser distinto. Los ciudadanos dan nulo interés a lo público, luego reciben el bombardeo de medios cuya cobertura de la corrupción es amarillista. Se suman los problemas sociales (causados por muchísimas razones, no por un “cónclave de neoliberales”, aunque algunos convites de corruptos contribuyen al mal).

El panorama exige una solución inmediata pero sin comprometer el interés personal. La respuesta cómoda la representa esa figura fuerte. Dicha posibilidad autoritaria es encarnada por Villalta, un comprometido con el Socialismo del Siglo XXI, quien nos vende humo prometiendo acabar con la corrupción y la pobreza, cuando ni su estatismo ni su socialismo han solucionado nada.

Venezuela tiene un gobierno totalitario, y ultracorrupto. Solís, Alvarado, Villalta y Ramos son vendedores de diagnósticos falaces y fatales, y en consecuencia promueven salidas autoritarias, totalmente infructuosas y dañinas, que alimentan al monstruo. Fue el Plan Fiscal y no el TLC el verdugo.

Salgamos de la película de terror del PAC y del FA, encaremos las dificultades con otro prisma. No permitamos que monstruos se sigan haciendo fuertes con la inacción, el desinterés por la sociedad, los acuciantes problemas, y la tendencia a regalar la libertad a tiranos a cambio de una supuesta “justicia” y de soluciones “fáciles”. El 6 de febrero no se suba a carros verdes, ni rojiamarillos, ni amarillos.