
La ampliación y rehabilitación de la Ruta 32 presenta obras pendientes, riesgos para la seguridad vial, problemas de estabilidad en taludes y deficiencias en algunos materiales, esto pese a mantenerse en período de construcción.
Así lo reveló una reciente auditoría realizada por el Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales de la Universidad de Costa Rica (Lanamme – UCR). El estudio, que analizó la carretera entre abril de 2025 y mayo de 2026, determinó que un total de 157 obras continuaban pendientes de terminar.
Entre los principales pendientes se encuentran problemas relacionados con drenajes, señalización, sistemas de contención vehicular e infraestructura peatonal. Según LanammeUCR, estas condiciones podrían afectar tanto el desempeño de las obras como la seguridad de quienes circulan diariamente por la Ruta 32.
La auditoría también cuestionó las rotondas construidas en distintos sectores. Aunque estas han contribuido a mejorar algunas condiciones de circulación, tanto el laboratorio como la Administración coinciden en que se trata de una solución temporal que no sustituye las obras originalmente previstas para una carretera de alta velocidad y tránsito pesado.
Además, se detectaron sectores con inestabilidad de taludes, especialmente entre los kilómetros 100 y 112, donde persisten la erosión, desprendimientos de material y problemas en el manejo de aguas superficiales. El informe advierte que en algunos puntos críticos no existe evidencia suficiente de soluciones definitivas.
En materia de calidad, se encontraron tendencias de incumplimiento en parámetros de mezclas asfálticas, mientras que también se detectaron trabajos ejecutados sin presencia de personal de supervisión o laboratorios de control.
LanammeUCR concluyó que es necesario atender los hallazgos para garantizar que la inversión en la Ruta 32 se traduzca en una infraestructura segura, funcional y duradera para los usuarios.
