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El retroceso de la red de cuido resulta lamentable. Este proyecto nació con el objetivo de acompañar a las madres y atender a los menores para mejorar su situación socioeconómica.
No obstante, el presupuesto cada vez se torna menor y eso ha provocado el cierre de algunos centros, es decir que lejos de fortalecerse, el programa se ha visto debilitado.
Tener una alternativa de cuido para los niños resulta vital para que las madres puedan salir a trabajar tranquilas y seguras de que al regresar todo estará bien con sus retoños.
Actualmente, la tasa de desempleo del país se ubica en un 7,2%, pero la femenina se ubica en un 7,6%. Eso significa que está por encima de la media nacional.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) dicen que actualmente hay 58 mil mujeres más sin ocupación con respecto al mismo trimestre del año anterior.
Todo esto debería preocuparnos porque no son solo cifras, estamos hablando de personas, en su mayoría jefas de hogar, que estarían enfrentando problemas para tener un ingreso fijo.
No se puede ocultar que ambos factores se asocian con un aumento de la pobreza y de la delincuencia. Esto debido a que muchos niños y jóvenes intentan conseguir dinero fácil al no encontrar una solución a su economía.
Según estudios de la Universidad Nacional, una de las razones por las que no salen a buscar trabajo las féminas es por la responsabilidad del cuido.
Otro tema asociado es que muchas mujeres experimentan niveles de educación más bajos, lo que hace que sufran también de discriminación laboral.
El propio Estado de la Nación menciona que aun cuando logren salir a trabajar les cuesta encontrar un empleo de calidad, enfrentando hasta tres veces más barreras.
Sabemos que viene cayendo la inversión social, pero cuando se trata de las futuras generaciones deberíamos poner una especial atención. Las mujeres necesitan de ese apoyo.
En lugar de reducir el presupuesto deberíamos estar fortaleciendo las redes de cuido. Sería ideal ponernos como meta el ampliar la cobertura y que cada vez haya más en las comunidades en riesgo social.
No podemos cerrar los ojos ante una situación que no solo terminará por afectar a la población femenina, sino a sus hijos. Quisiéramos ver a más diputados haciendo control político sobre este golpe a las redes de cuido.
La regla fiscal o cualquier otra medida de contención del gasto no puede ir en contra del desarrollo del país. Si algo debería estar en primer lugar es el bienestar de las madres y, por ende, el de sus hijos.