La violencia invisible: abuso doméstico hacia los hombres

      Las relaciones basadas en los celos, reclamos y el control de la otra persona van permitiendo y consintiendo en un primer ciclo de la relación a la violencia. No es muy común escuchar sobre la violencia ejercida en contra de los hombres en una pareja, pues históricamente, en torno a la figura […]

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Las relaciones basadas en los celos, reclamos y el control de la otra persona van permitiendo y consintiendo en un primer ciclo de la relación a la violencia. No es muy común escuchar sobre la violencia ejercida en contra de los hombres en una pareja, pues históricamente, en torno a la figura masculina, se ha marcado un estereotipo caracterizado por la fuerza física y por la insensibilidad, caso contrario al creado para la mujer. Sin embargo, un caso de maltrato al hombre es mucho más habitual de lo que nosotros pensamos. Cabe destacar que la violencia en una relación se entiende por cualquier agresión física, psicológica, mental y sexual con el fin de mantener el control sobre la otra persona.
En vista de esta encrucijada, entre los principales motivos por los cuales los hombres no denuncian ser víctimas de violencia doméstica se pueden destacar los siguientes:
• Sentirse avergonzado: Cuando se produce la violencia contra el hombre, generalmente esta suele ser vista con risas entre las demás personas.
• Dificultad para ser creído por las autoridades. Generalmente la policía no suele dar mucha credibilidad a los hombres maltratados, o en caso de creerse, se minimizan los abusos.
• Negación del problema. Esto es común en los dos géneros, independientemente de la parte que sea maltratada, siendo la idealización un factor imperante para que esto suceda.
• En el caso de algunos homosexuales hombres. Temor a tener que reconocer públicamente su identidad sexual, pues un alto porcentaje lo oculta de sus familiares, principalmente.

TIPOS DE MALTRATO HACIA ELLOS

Maltrato físico: Aunque parece impensable, lo cierto es que son muchos los hombres que han sufrido lesiones físicas o incluso han muerto a manos de sus mujeres. Si bien en estos casos los hombres, quizá por una cuestión de orgullo o por el abordaje que reciben al denunciar, muchos deciden no hacerlo.
Maltrato verbal, emocional o psicológico: Se trata de una forma de violencia en la que no existe contacto físico pero las secuelas pueden ser incluso más duraderas que las de la violencia física y, tales manifestaciones son: como ser aislado de su familia y amigos, que sus parejas acaben apartándoles o desvalorándoles frente a los hijos o por reiteradas amenazas vertidas por sus parejas.
Maltrato institucional: Como todos conocemos, existen muchísimos centros de atención y asociaciones destinadas a la defensa de mujeres víctimas de violencia de género, lo cual es de valorar. Sin embargo, no ocurre lo mismo para el hombre, ya que cuando se trata de hombres maltratados, estos no disponen apenas de organismos o servicios a los que asistir en busca de ayuda.
Maltrato legislativo: Actualmente, apenas existen leyes dirigidas a ofrecer protección a los hombres maltratados. Aún más, la Ley de Violencia de Género que surgió en 2004 para la defensa de las mujeres ha creado toda una desigualdad entre las víctimas de violencia por razón del sexo e incluso ha servido a muchas mujeres para instrumentalizar la justicia, interponiendo falsas denuncias por violencia de género para alcanzar otros intereses.
Maltrato judicial: La realidad es que existe una tendencia de los Juzgados y Tribunales, no solo en materia penal sino también de familia, de presumir la culpabilidad del hombre olvidándose en todo caso del derecho a la “presunción de inocencia”. Son numerosos los casos que nos encontramos en que son los hombres los que tienen que probar su inocencia más que las mujeres quienes prueben su culpabilidad y un caso muy popular hace unas semanas a nivel internacional es el de Johnny Deep y Amber Heard, donde se muestra claramente lo tortuoso de las pruebas y su credibilidad.
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