La vida diaria de un cubano

Se bien que existen personas que idealizan el modelo de dictadura cubana, se han comido el cuento de que Cuba es un paraíso, donde todo es perfecto. Nada más alejado de la realidad que eso. Mientras en los países democráticos subsisten diferentes partidos políticos, que en elecciones libres compiten entre sí, en Cuba solo existe un partido único, y quienes se atrevan a reclamar espacios políticos distintos para expresar sus ideas, son vorazmente criminalizados por el régimen castrista, sus vidas se convierten en un infierno.  

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Se bien que existen personas que idealizan el modelo de dictadura cubana, se han comido el cuento de que Cuba es un paraíso, donde todo es perfecto. Nada más alejado de la realidad que eso. Mientras en los países democráticos subsisten diferentes partidos políticos, que en elecciones libres compiten entre sí, en Cuba solo existe un partido único, y quienes se atrevan a reclamar espacios políticos distintos para expresar sus ideas, son vorazmente criminalizados por el régimen castrista, sus vidas se convierten en un infierno.

 

En mi caso soy médico especialista en nefrología y mi salario mensual no supera los $ 60 al mes. Que alguien me explique qué ser humano puede vivir con esa cantidad de dinero y a la vez sustentar una familia completa.

 

Para las y los cubanos resulta espantoso ver y escuchar a personas que defienden un régimen que no han tenido que soportar por tantos años. Cuando esas personas, que dicen ser amigos y amigas, visitan la isla son hospedados en lujosas mansiones, comen comidas que son prohibidas para la mayoría de sociedad cubana, no tienen contacto alguno con la disidencia, les presentan un guión para que se lo aprendan y luego se conviertan en propagandistas de una tiranía perversa.

 

Al contrario de lo que afirma el régimen de la Habana, Cuba es precisamente el único país de occidente que no puede achacar a motivos económicos el abandono de sus habitantes, por cuanto su sistema político impide que las fuerzas productivas creen riquezas libremente. 

 

Las razones para emigrar serían económicas si Cuba fuese un país con economía de mercado, como sucede en el mundo subdesarrollado, desde donde millones se van para el Primer Mundo en busca de las oportunidades que no encuentran en su suelo natal.

 

En Cuba impera un sistema político estatista. El gobierno es dueño de “vidas y haciendas”, y es el único culpable de que no haya empleos suficientes y bien remunerados. Los cubanos somos casi esclavos de un grupo de octogenarios retrógrados que nos gobiernan, nos prohíben hasta socializar ya que todo es sospechoso. El monopolio estatal de telecomunicaciones en Cuba, según su política empresarial, el servicio de internet en domicilios no es brindado a todos los ciudadanos cubanos, solo un pequeño grupo goza de semejante privilegio. El internet de banda ancha es exclusivo para empresas estatales y foráneas, y para extranjeros residentes en el país. 

 

¿Puede alguien de Heredia vivir en Alajuela? ¿O una persona de San Carlos vivir en Liberia? La respuesta es evidente. Pero en Cuba ¿puede alguien que resida en provincias vivir en La Habana? La respuesta es no sin permiso.

 

Increíble pero cierto. En Cuba está prohibido y penado matar una vaca según el Decreto No. 225 de 1997 de “Contravenciones personales de las regulaciones para el control y registro de ganado mayor y de las razas puras”, que señala expresamente la prohibición del sacrificio del ganado mayor. Esta carne es exclusiva para el consumo turístico y tiendas estatales en moneda convertible (adquiridas al cambiar dólares, euros…) donde compra el extranjero y el cubano que recibe divisas.

 

La Constitución de Cuba (1976) reconoce el derecho a la manifestación acorde a los “medios necesarios para tales fines”, y el Código Penal, en su artículo 209 dice que “cometen un delito contra el orden público quienes participen en reuniones y manifestaciones celebradas con infracción de las disposiciones, que regulan el ejercicio de sus derechos.”

 

Sin embargo, en los 39 años transcurridos desde la Constitución del 76 no se ha adoptado ninguna ley que regule el ejercicio de este derecho en Cuba. Esto es una inconstitucionalidad de la Asamblea Nacional que incumple su obligación de legislar.

 

O sea, el código penal de Cuba te castiga por no manifestarte de acuerdo a la ley, sin embargo, irónicamente no existe ninguna ley que regule cómo manifestarte.

 

De nuevo Cuba viola la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que reconoce en su artículo 20.1 que “Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas”.

 

Aunque la Constitución de Cuba permite a todos los ciudadanos ser elegidos en elecciones, la misma carta magna explica en su artículo 62 que “Ninguna de las libertades reconocidas a los ciudadanos puede ser ejercida contra lo establecido en la Constitución y las leyes, ni contra la existencia y fines del Estado socialista, ni contra la decisión del pueblo cubano de construir el socialismo y el comunismo. La infracción de este principio es punible.”

 

La Constitución también declara que “El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista.”

 

Por tanto, cualquier partido político que no sea el PCC está penado por la Ley.

 

Emigración. Según la vigente Ley de Inmigración, un cubano puede estar hasta dos años fuera de la isla antes de ser considerado “emigrado” por las autoridades cubanas. Después de este período fuera del territorio nacional sin una justificación aprobada, el ciudadano cubano pierde sus derechos en Cuba incluyendo el de residencia.

 

Luego de 1959, el Gobierno cubano nacionalizó todas las instituciones educativas y creó un sistema operado exclusivamente por el Estado.

 

La Constitución cubana dice que la educación en Cuba se hará conforme al “ideario marxista” y se promoverá la “formación comunista”.

 

El método educativo en Cuba es uno sólo, salvo que seas hijo de extranjero y puedas acceder a una escuela internacional, donde no existe formación ideológica, aunque sigue siendo estatal.

 

En 1959, el Gobierno de Cuba estatalizó la salud. No se permiten alternativas en el sector de la salud. Existe un hospital en La Habana llamado Cira García con buena calidad, higiene y buenos médicos, donde exclusivamente atienden a extranjeros, pero igualmente es un centro médico estatal.

 

El Convenio 87 de la Organización Internacional del Trabajo (ILO), parte de la ONU, dice “los trabajadores… sin ninguna distinción y sin autorización previa, tienen el derecho de constituir las organizaciones que estimen convenientes, así como el de afiliarse a estas organizaciones.”

 

Pero en Cuba, una vez más, lo que diga la ONU importa poco. El Decreto Ley 67, de la Organización de la Administración Central del Estado, en su artículo 61, “le confiere a la CTC la representación legal e institucional de los trabajadores cubanos”.

 

En la Ley 49, Código del Trabajo, los artículos 15 y 16 hacen referencia explícita “a la existencia y a la afiliación de los trabajadores a la CTC y a sus Sindicatos Nacionales”, no dejándose la puerta abierta a sindicatos no vinculados a la CTC.

 

Las empresas socialistas cubanas en el contrato para los trabajadores incluyen en letra pequeña: “prohibido criticar o contradecir a los directivos de la empresa y líderes del país”. Interprete lo demás. 

 

Presidente Luis Guillermo Solís: No sé qué cuento le contó a usted Raúl Castro en su reciente visita a mi amada patria, yo puedo dar fe que si en Cuba en este momento dejaran a mis connacionales en libertad de abandonar la Isla, solo quedaría Raúl y Fidel sentados frente al mar en sillas de ruedas, viendo una Isla desierta. Ya comprendí por qué la dictadura castrista casi no difunde noticias de Costa Rica, no desean que conozcamos una democracia ejemplar como la de ustedes, donde los escolares no son humillados, llamándolos pioneros, donde los obligan a recitar loas a favor de la dictadura.

 

Apreciado presidente Solís, estoy seguro que este no será el último éxodo de cubanos que marchan en busca de la libertad, yo quiero construir mi sueño americano en medio del pueblo costarricense, pero es mi obligación solicitar sus buenos oficios de estadista, para que abogue ante el mundo entero por la libertad del pueblo cubano.

 

Es urgente y necesario que Cuba se abra al mundo. Para hacerlo deben existir elecciones libres, con diversidad de partidos políticos, no se vale más criminalizar a quienes nos oponemos a la tiranía de las ideas sobre las personas, mis ojos se humedecen, cuando escucho uno de los himnos patrios del pueblo tico, que dice: solo es hombre el que tiene derechos, no el que vive en la torpe abyección, y baluarte serán nuestros pechos contra el yugo de inicua opresión. 

 

*Médico cubano.