La verdadera oposición responsable

CAMBRIDGE, 1943   En medio de la Segunda Guerra Mundial, en un pequeño pueblo académico inglés donde había encontrado refugio de los bombardeos, F.A. Hayek dedica su tiempo en reflexionar sobre las razones que habían llevado al mundo a este conflicto. De este ejercicio nace el libro llamado “Camino a la Servidumbre”, cuya premisa es […]

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CAMBRIDGE, 1943

 

En medio de la Segunda Guerra Mundial, en un pequeño pueblo académico inglés donde había encontrado refugio de los bombardeos, F.A. Hayek dedica su tiempo en reflexionar sobre las razones que habían llevado al mundo a este conflicto.

De este ejercicio nace el libro llamado “Camino a la Servidumbre”, cuya premisa es que el dar control de la economía a través de la planificación estatal siempre termina en una tragedia, al servir la economía planificada por el Estado (y aun así de forma ineficiente) solo para efectos de “hacer guerra”.

Lastimosamente en Costa Rica el mensaje del señor Hayek parece no haber calado, y hoy, aún con niveles de deuda externa alarmantes, el Poder Ejecutivo y algunos Diputados pretenden impulsar una agenda estatismo y planificación; siendo proyectos como la transformación de Recope, la Descarbonización o el tren eléctrico, groseros ejemplos.

 

CUESTA DE MORAS, 2019

 

Entonces ¿cuál debe ser el papel de la oposición ante ocurrencias como estas? Ciertamente NO lo que algunos han llamado “oposición responsable”, esa arraigada idea de que con el Ejecutivo y sus diputados debe existir deferencia y negociación, en un espacio común donde se cede y negocia con la idea de buscar apoyo para otras iniciativas.

En la práctica esto ha significado darle carta blanca al gobierno central, para propulsar proyectos en los cuales las libertades individuales son transadas, como por ejemplo el cambio de 180 grados que recientemente algunos diputados tuvieron respecto al tema de armas para Portación.

Así las cosas, la actitud de transar y pactar debe ser la menos, y la oposición entendida como obstruir y no permitir pasar, la norma. Con proyectos “visionarios” como el tren eléctrico o simplemente ilusos como la descarbonización NO puede existir ningún punto de negociación; ya que solo aprobar un poco de estas iniciativas, lo único que garantiza es mayor poder al Estado, menos libertad y nuevas deudas públicas que todos tendremos que pagar. 

¡Una buena legislatura no es la que aprueba muchas nuevas leyes, sino aquella que no deja se aprueben malas!