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En artículo anterior “La verdad empieza aflorar”, escrito en octubre de 2013, me referí a la resolución emitida por la Caja: P.E.38.301-13, de 132 páginas, en las cuales se consigna, en el punto octavo del “Por Tanto”, que, en cuanto a la responsabilidad patrimonial imputada a funcionarios de la Caja, no se demostró que se hubiese ocasionado un daño patrimonial a la institución, durante la tramitación y ejecución de las compras de los equipos médicos para los hospitales y las clínicas de la Caja a la empresa finlandesa. El informe, firmado por la Dra. Ileana Balmaceda, presidenta ejecutiva de la CCSS, se originó en la apertura de un Procedimiento Administrativo Disciplinario y de Responsabilidad Patrimonial en contra de funcionarios de la Caja, que tuvieron relación con la concepción, trámite y ejecución del susodicho contrato. Por consiguiente, la Auditoría de la Caja realiza la investigación, cuyos resultados llevan a la conclusión: “Se absuelve de responsabilidad patrimonial a cada uno de los investigados”. A la sazón, afirmé que aquella resolución empezaba a alumbrar la verdad y a desmentir aquel argumento de que se pagaron sobreprecios en la compra de los equipos médicos para remunerar al expresidente Calderón Fournier sus honorarios profesionales.
No obstante la contundencia del informe de Auditoría, en el que se afirma que no hubo anomalías, y las noticias llegadas de Finlandia en cuanto a que no hubo sobreprecios, la Caja presenta una demanda por daños supuestamente causados con el uso del préstamo finlandés en la comprar de equipos médicos para sus hospitales y clínicas. Al final del juicio, los jueces del Tribunal Penal de Hacienda concluyen en que la Caja no logró demostrar que se hubiese adquirido equipo innecesario, en mal estado o con sobreprecios, con el empréstito por $32 millones que se ejecutó entre los años 2002 y 2004.
En otras palabras, los equipos eran necesarios, en uso en hospitales y clínicas desde su adquisición, eran de excelente calidad, no hubo sobreprecios –pues los precios eran justos y razonables– y la CCSS no sufrió, en consecuencia, daño moral ni patrimonial; razones de fondo por las que el Tribunal Penal de Hacienda, el 13 de mayo retropróximo, exoneró al expresidente Rafael Ángel Calderón Fournier (1990-1994) en dicha demanda.
Entonces, de nuevo, cabe preguntarse ¿cómo tomar la sentencia dictada contra el expresidente Calderón Fournier en el año 2009, frente a una nueva calificación de hechos?, ¿cuáles fueron las verdaderas razones por las que se dio aquella sentencia que tanto dolor, escarnio, deshonor y tortura emocional causó al Expresidente y a su distinguida familia?
Hay que recordar que la sentencia condenatoria del 2009 fue sustentada en que tanto el Expresidente de la República como los demás acusados habían recibido dineros ilícitos de fondos públicos, provenientes de un sobreprecio de un 2% sobre el costo de los equipos ofertados y, por ello, la comisión de peculado. Delito que le aplicaron al Lic. Calderón Fournier después de ocho años de haber ejercido exitosamente la Presidencia de la República, el que solo es aplicable a funcionarios públicos y el Expresidente no lo era, pues ejercía libremente su profesión como otros altos exfuncionarios de gobiernos anteriores. Junto a lo anterior, debe agregarse, a raíz de que no hubo sobreprecio, que los honorarios recibidos por el expresidente Calderón Fournier no se originaron en fondos públicos de la CCSS o del Estado, pues los recibió de la empresa privada que lo contrató.
Por todo lo anterior, sigue pendiente la respuesta a la pregunta ¿en qué situación queda la condena del 2009, si con esta sentencia del 13 de mayo recién pasado bien se puede colegir que no se dio el delito de peculado?, ¿si aquella sentencia tenía sustento en un hecho falso, como se puede derivar de lo resuelto por Tribunal Penal de Hacienda, entonces aquella condena del 2009 debería ser anulada?
Es justo señalar que a raíz de lo resuelto por el Tribunal de marras, numerosas personas le han expresado simpatías y solidaridad al expresidente Calderón y empiezan a confirmarse que otros fueron los motivos –inconfesables por supuesto e inconfesados a la fecha– que originaron el daño moral causado a una persona que solo bien le ha hecho a este país, desde las diferentes posiciones políticas que ha desempeñado: como líder de oposición, como diputado, como canciller y como presidente de la República. Tiene razón el expresidente Calderón al decir que después de 11 años se siente libre.
*Exministro de Educación Pública