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Perder a un ser querido por enfermedad es sumamente doloroso, sin embargo es más traumático cuando un familiar se somete a un procedimiento médico-estético y fallece.
En especial cuando esos hombres o mujeres están bien de salud, únicamente un poco pasaditos de peso, pero con ejercicio, una alimentación más sana y una gran fuerza de voluntad pueden llegar a la meta.
En los últimos días se han registrado varios de estos casos, que ponen muy tristes los corazones de los ticos porque son mujeres realmente hermosas que quisieron hacerse un arreglito y terminaron perdiendo la vida.
Lo más triste es que, además de dejar padres, hermanos y amigos, también dejan pareja e hijos, incluso algunos pequeñitos, a los cuales les costará entender por qué su progenitora falleció.
Los humanos en general debemos aprender a querernos tal como somos. Unos son delgados, otros gorditos; unos son altos, otros bajitos; con senos y glúteos muy grandes o muy pequeños. Sin embargo todos deben aprender a vivir con lo que tienen, a menos que esa condición sea un tema de salud.
En los últimos tiempos es más común que tanto mujeres como hombres se sometan a cirugías plásticas para reducir la grasa abdominal, ponerse implantes de senos o pectorales, retocarse las orejas, la nariz y eliminar las molestas ojeras.
Al parecer ya nadie está a gusto como Dios lo mandó al mundo y casi todos deciden hacerse retoques estéticos.
A pesar de que los costos de esos procedimientos en el país no son tan altos, muchos pacientes también buscan que el especialista les haga una rebaja, lo cual lleva a algunos a operarse en clínicas que no inspiran confianza, donde la seguridad no es la adecuada y ponen su vida en peligro.
Se debe tomar en cuenta que someterse a una cirugía es algo serio y algunos no saben cómo van a reaccionar a la anestesia.
Hay clínicas estéticas que ofrecen tratamientos de belleza aplicados por personas que no son expertas en la materia, poniendo en riesgo de muerte la vida de los clientes.
Muchos de estos centros ni siquiera tienen personal certificado para llevar a cabo una cirugía, que es un procedimiento sumamente complejo.
En ocasiones la mayoría de los que hacen estos trabajos apenas han llevado cursos de estética y no son profesionales en medicina.
Si la decisión es practicarse arreglos estéticos, por lo menos deberían buscar centros que cuenten con los permisos de salud, con los equipos necesarios para atender una emergencia y profesionales capacitados.
Cuidemos nuestro cuerpo, no permitamos que sea intervenido quirúrgicamente por cualquiera que sea motivado por el deseo de ayudar a las personas a verse bonitas, a menos que sea un especialista.
Es necesario que las autoridades de Salud asuman su responsabilidad, que cierren estos establecimientos y controlen que personas inescrupulosas no vuelvan a abrirlos en otros lugares bajo un nombre distinto.
Por desgracia existen cirujanos plásticos que riñen con la ética al practicar procedimientos sin las condiciones necesarias, por el afán de ganar más dinero. Definitivamente ninguna profesión está exenta de estos casos.
La ley también debería castigarlos porque lo que tienen en la sala de cirugías son seres humanos.