
Estos últimos días en Costa Rica no han sido fáciles, en un principio era la gran incertidumbre de qué iba a suceder con el paso del huracán Otto, pues a como podía generar destrucción y muertes también estaba el escenario de que pasara sin mayores contratiempos.
Pero por fin llegó el jueves, día en que Otto entró a este pequeño país, por la tarde muchos se daban por satisfechos de que no había pasado de un par de buenos aguaceros, frío y un cielo oscuro, en otros lugares sin embargo entrada la noche comenzó el terror para los pobladores de varios cantones.
Es muy lamentable que muchos aprovecharan para hacer mofa de lo que estaba sucediendo solo porque viven en la Gran Área Metropolitana y sabían que no estaban en la zona de peligro, es muy doloroso ver todos los memes que circularon y hasta videos en las redes sociales, donde muchos se burlaban de la incertidumbre que estaban viviendo quienes habitan en las zonas declaradas en alerta roja.
Esperemos que la próxima vez que se presente una situación de estas los pobladores hagan caso, salgan de sus hogares cuando se les indica y tengan las precauciones necesarias para así no sufrir tantas pérdidas humanas.
Lastimosamente mientras muchos estaban calientitos en sus hogares y bien comidos, muchos pasaban un momento de terror, quizá el peor de sus vidas, porque veían cómo un poco de agua y otro tanto de tierra se llevaban muchas de sus cosas materiales, pero también algunas vidas humanas.
Fueron las peores cuatro horas que vivieron estos cantones que ya de por si llevan a cuesta ser de los más pobres del territorio nacional, es por eso que usted y yo, que hoy estamos sanos y no hemos sufrido el embate del huracán, debemos ponernos la mano en el corazón y demostrar que en temas de solidaridad de Costa Rica nunca se ha dicho nada.
No es que sea obligación, sino que de corazón debemos ayudar porque hoy es por nuestros hermanos y vecinos damnificados, mañana no sabemos si seremos nosotros los que necesitemos. En caso de que lo vayamos a hacer, tomemos en cuenta que no es dar por dar, ni con el afán de deshacernos de lo que no queremos o lo que nos sobra. Y mucho menos se trata de dar cosas en mal estado, pues aunque parezca increíble sí pasa, hay muchos que mandan comida vencida o ropa en mal estado, con huecos, lullida y hay algunos que tienen el colmo de donarla hasta sucia.
Así como hay muchos que dan por amor y solidaridad, también muchos ven estas recolectas como el momento perfecto para sacar cosas en mal estado y no es justo porque ya es trágico lo que sufren estas personas como para darse cuenta de que en esta vida hay gente mezquina y de malos sentimientos.
Hacemos un llamado para que todo lo que se recoja para los damnificados llegue a ellos, que no sea que las personas que donan les estén armando diarios a algunos vivillos que pasan recogiendo y aprovechándose del dolor que tenemos en Tiquicia por todo lo sucedido.
Lo mismo sucede con el dinero, ojalá y llegue a las personas que lo necesitan para que logren salir adelante, pues muchos tienen que empezar de cero; el agua y la tierra se los arrebataron todo en un abrir y cerrar de ojos.
Con todo este tema no podemos ser mezquinos y si hay algo que reconocer es la labor del Gobierno, que ahora tiene la dura tarea de ayudar a las personas afectadas, para que ojalá no pase como en otras catástrofes, que el dinero y las ayudas llegan años después cuando muchos ya ni siquiera viven para verlo.
Una vez más es momento de que los habitantes de este país demuestren de qué están hechos; siempre nos hemos caracterizado por ser solidarios, pero sobre todo preocupados por lo que le pase a nuestro prójimo y sabemos que esta vez no va a ser la excepción.
Además nada nos cuesta cuando nos vamos a echar una rezadita tener en nuestras oraciones a estas personas que lo perdieron todo para que les den resignación y muchas fuerzas con el fin de que logren reponerse de este duro golpe que les dio la naturaleza.