La seguridad es un asunto de todos

Desde hace casi dos semanas los medios de información nacional y las redes sociales han publicado cada detalle en torno a la desaparición de la joven Allison Pamela Bonilla, de 18 años de edad, en Ujarrás, Cartago.  Ella salió del liceo nocturno de Cachí y cuando iba de regreso a su casa minutos antes de las 9 de la noche desapareció y hasta le fecha nadie sabe nada de su paradero, el OIJ ya dejó de hacer la búsqueda en la zona donde fue vista por última vez.  Entre la información que se maneja del caso, se señala que dos sujetos de apariencia extraña la seguían por un camino oscuro a unos 500 metros de su vivienda, además ella mandó a su novio un audio diciendo que tenía miedo pero que apresuraría su paso para ponerse a salvo. Después de eso no se le vio más.

Desde hace casi dos semanas los medios de información nacional y las redes sociales han publicado cada detalle en torno a la desaparición de la joven Allison Pamela Bonilla, de 18 años de edad, en Ujarrás, Cartago. 

Ella salió del liceo nocturno de Cachí y cuando iba de regreso a su casa minutos antes de las 9 de la noche desapareció y hasta le fecha nadie sabe nada de su paradero, el OIJ ya dejó de hacer la búsqueda en la zona donde fue vista por última vez. 

Entre la información que se maneja del caso, se señala que dos sujetos de apariencia extraña la seguían por un camino oscuro a unos 500 metros de su vivienda, además ella mandó a su novio un audio diciendo que tenía miedo pero que apresuraría su paso para ponerse a salvo. Después de eso no se le vio más. 

A este drama se une el de otras dos mujeres jóvenes en Heredia y Alajuela, ambas fueron atacadas a plena luz del día en vía pública. 

Las dos forcejearon, según las versiones que dieron a la policía, con sujetos que se bajaron de un auto color oscuro, al que intentaron forzarlas a entrar. Ellas fueron brutalmente golpeadas y una sufrió un corte en la pierna que requirió de al menos 18 puntadas. 

Las familias de las dos víctimas están muy asustadas y piden una intervención inmediata a las autoridades para evitar que más casos sucedan o que alguno termine en desgracia. 

Mientras tanto en los Barrios del Sur, la madre de una menor de escuela informó que un hombre jaloneó a su hija con la intención de llevársela cuando caminaba de la mano de su abuela. Afortunadamente no lo logró. 

En esa misma zona, la directora de la Escuela República de Haití reporta que varios padres de familia han visto un microbús sospechoso de color gris oscuro merodear con dos sujetos a bordo, razón por la que alertaron a la comunidad y piden que se resguarde la seguridad de los menores. 

Y un caso también sucedido este martes refiere a una colegiala del Liceo Braulio Carrillo de Cartago, a quien el OIJ ya indagó, pues también denunció que intentaron agredirla. 

Definitivamente la situación es apremiante y preocupante, mientras la policía investiga los hechos mencionados, una buena parte de la ciudadanía se siente desprotegida y exige más seguridad en las calles. 

Es importante destacar que ninguna persona tiene que ser sometida a este tipo de condiciones riesgosas por su condición de género o edad, eso es inaceptable. 

Asimismo, es inaceptable cuando las autoridades salen a los medios de comunicación para desmentir o descalificar las declaraciones de las víctimas.

La policía urge de trabajar en temas de sensibilización, debe mejorar el abordaje a las víctimas, no puede revictimizar a una mujer o a un menor de edad que han sido sometidos a alguna agresión de parte de un extraño, pero sí debe actuar con prontitud y atención. 

La seguridad es un asunto de todos, no hay que dejarla únicamente en manos de las autoridades nacionales, cada familia y persona en la medida de sus posibilidades debe resguardarse y no exponerse. 

Todos tenemos que activar mecanismos en nuestras casas y cuando salimos que puedan atenuar los ataques. Los comités de seguridad comunitaria juegan un papel fundamental en materia preventiva que debe respaldarse y promoverse de manera más vehemente. 

Por ejemplo, se recomienda que los menores de edad salgan en la medida de lo posible acompañados por un adulto, que no sostengan conversaciones con personas extrañas, que no aborden autos desconocidos y tampoco vayan a sitios sin avisar a sus padres o encargados. 

Es importante recordar que en estos tiempos el uso de las redes sociales es un arma de doble filo, desconocidos pueden acceder a información de tipo confidencial y ubicaciones, lo que convierte a las personas en objetivos vulnerables. 

No publique fotos de niños y adolescentes, ni de tampoco detalles de sus ubicaciones cuando están fuera de la casa, trate de no colocar en su auto postales que permitan a los antisociales conocer detalles como cantidad de personas que lo abordan, género y edad, eso es un riesgo latente. 

Explique a sus hijos e hijas que la puerta de la casa debe permanecer cerrada y que no todos los conocidos son amigos. Que ellos no deben brindar datos de los miembros de la familia y menos fotografías.

Establezca una lista de personas autorizadas para retirar o entregar a los menores en los centros educativos y si es posible formule palabras claves que le permitan al niño establecer que hay personas de riesgo. 

No es recomendable caminar por sitios solitarios a altas horas de la noche y mucho menos dialogar con extraños, brindar información personal ni números telefónicos u otros detalles como lugar de trabajo o estudio. 

Anote placas de autos sospechosos, fotografíelos si es necesario y dé parte a la policía local. 

No se trata tampoco de crear una histeria colectiva, pero lo cierto es que hay que tratar de tomar las medidas de seguridad que estén a nuestro alcance. 

Y ante todo, si ha visto o sabe de alguna persona que esté corriendo peligro por favor no dude en avisar a las líneas de emergencia, la denuncia pública sigue siento el arma por excelencia de los ciudadanos.