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En 1348, una enfermedad terrible y desconocida se propagó por Europa, sembrando en poco tiempo la muerte y destrucción por todo el continente, llamada la peste negra, se convirtió en una inseparable compañera de viaje, fue tanto que impregnó la conciencia y la conducta de la gente, era un huésped inesperado, desconocido y fatal del cual se ignoraba su origen, como su terapia y afectaba a todos.
Así son estos tiempos, tenemos por todo nuestro país, personas que aunque no desconocidas, son como una enfermedad terrible, sembrando la muerte y destrucción de los pueblos.
La muerte al matar la ilusión, la esperanza, los sueños y metas de quienes se han preparado para tener una vida digna por medio del estudio, esfuerzo y trabajo, también destruyendo los pueblos al evitarles el progreso y desarrollo.
En este caso no hablamos de la peste negra, sino más bien de la peste política, y es que este tipo de peste política se ha convertido también en una inseparable compañera no de viaje, sino una compañera de por vida, ya que hacen de los puestos políticos un modo de vida, donde una vez que prueban las delicias económicas y algunos chorizos que se puedan hacer a través de estos puestos, se adueñan y los dan por herencia a sus familias.
Muchos de estos al tener puestos políticos vitalicios, se corrompen ellos, corrompen el sistema, estancan el desarrollo individual y profesional de las familias, llegando a formar de una sociedad llena de valores, una sociedad enferma, conformista, sin metas, donde en un tiempo estos labriegos sencillos le ganaban al amanecer para ir a sus trabajos, pero hoy día muchos son pueblos sin lucha, esperando a que todo se los den.
Cuenta la historia que el contagio de la peste negra era fácil, ya que se transmitía a través de los parásitos de las ratas y como ratas y humanos estaban presentes en graneros, molinos y casas, circulaban por los mismos caminos y estaban en las mismas ciudades, por lo tanto las ratas infectadas estaban entre las mercancías, de este modo propagaban la peste. Había toda una desorganización social, dándose a la vez repercusiones sociales, religiosas y políticas.
Hoy día vivimos lo mismo, políticos que diseminan la peste del desempleo, clientelismo, el chorizo y el favoritismo, por todos los rincones del país al igual que las ratas con la peste negra, y no es de extrañar que por medio de esta peste política, también sea fácil de contagiar los pueblos, ya que hoy día este tipo de políticos salen de sus madrigueras y se les encuentran por todos los caminos, y al igual que estos roedores están en los lugares donde debe estar el alimento de las familias, ya que algunos de estos políticos juegan con el hambre y necesidades de los pueblos.
Para muestra un botón: Puntarenas, un lugar que propicia al desarrollo, donde pudimos ver como miles de turistas nacionales y extranjeros llenaban las calles y playas el pasado trece de octubre, viendo el espectáculo de los aviones, fue tanto el éxodo de turistas que se negó la entrada de más vehículos en la que un día fue La Perla del Pacífico, y al regresar estos turistas a sus hogares, hasta la ruta 27 colapsó más de lo común, pero ¿Qué pasa en Puntarenas?, lo mismo que pasa en todo el país, la desorganización social, efecto también producido por la peste negra en los pueblos, pero que hoy día esa desorganización social, es muy bien aprovechada por la peste política.
Políticos que se creen intocables ya que ven en riesgo sus propios intereses y tratan de callar la misma iglesia, sin importarles que es la voz de justicia que clama a gritos una sociedad más justa, donde la misma iglesia debe tener un papel más participativo en orientar al pueblo hacia lo que es bueno con una visión en la ética y la moral.
Dice la historia que en aquel tiempo, buena parte de las ratas se transportaban por los barcos y cuando abandonaban los barcos diseminaban la enfermedad entre la población.
Así son algunos políticos, oportunistas, abandonan el partido político, no por querer mejorar y ayudar al pueblo,, sino que ven en proceso de extinción sus propósitos personales y familiares, entonces forman o se van a otros partidos diseminando la enfermedad o sea la corrupción.
Muchas veces estos mismos políticos nos recuerdan a los doctores de la plaga, utilizando una máscara, llena de hierbas aromáticas para enmascarar la pestilencia cuando andaban en los pueblos, hoy también vemos políticos y líderes desgastados por su inoperancia política, sin convicción ni visión, que han estafado todo un pueblo cobrando salarios que no se han ganado dignamente, honradamente en representación del pueblo, sino de ellos mismos, de sus familiares y secuaces, legislando y aprobando leyes que benefician a los que más tienen.
Políticos y seudolíderes desgastados que al igual que los doctores de la plaga utilizan máscaras para presentarse ante el pueblo, ocultando entre sus acciones y rostro la verdadera intención de su visita en los hogares de las familias sencillas, humildes y trabajadoras de zonas marginadas que representan un potencial en votos.
Cuando ellos mismos no se presentan envían a sus emisarios a impregnar de aroma las falsas palabras que suenan a promesas que nunca se cumplirán, así vemos políticos prometiendo miles de empleos, cuando ellos mismos han permitido la explotación del país por transnacionales, permitiendo el desmantelamiento del Estado, llevando a la ruina verdaderas instituciones que hacen una labor social en todos los rincones del país.
Políticos que votan en un Congreso a favor de ocultar resultados de investigaciones para que no se conozcan los culpables del caos que han ocasionado.
Vemos caravanas de la salud que inician y terminan con la campaña política en los barrios donde habitan personas de escasos recursos, disfrazando esta acción como atención médica, oportuna, accesible y gratuita, pero detrás de esas intenciones es comprar la conciencia de los pueblos que más votos generan. Siguen jugando con la necesidad del pueblo, en este caso, la salud, ya que representan los intereses de partidos políticos que han puesto en cuidados intensivos la misma Caja Costarricense del Seguro Social y con ello la salud del pueblo.
Son los mismos que hace seis años llegaron a los pueblos y empresas prometiendo mediante el miedo y el engaño un paraíso de empleos con la aprobación del TLC con Estados Unidos, pero más bien tenemos más desempleo y un país lleno de transnacionales denunciando y haciendo cobros multimillonarios al Estado, inclusive sin haber hecho obra alguna.
Son los mismos que han diseminado la peste de la ingobernabilidad haciendo un país intransitable en todas sus formas, gracias a sus gestiones deficientes acumuladas por años.
Son los mismos que durante muchos años, ellos y sus aliados, no pagaron al BANHVI setecientos mil millones de colones con los cuales se podrían construir más de cincuenta mil viviendas para familias de extrema pobreza.
Y lo más triste es que al igual que la peste negra, la peste política, no ha desaparecido. Al menos en Costa Rica se presenta cada cuatro años, desbastando pueblos por medio de la compra de conciencias, condicionando la conducta del pueblo para lograr votos, por medio de dádivas y falsas promesas.
Estos políticos son como animales, forman manadas y emigran de un lugar a otro, emigran de su lugar de origen, de sus pueblos para Cuesta de Moras y Zapote, para cada cuatro años regresar, buscando buenos tiempos, asegurándose el alimento para ellos y su familia, así como buenos lugares para reproducirse, pero reproducirse económicamente.
Bueno, después de todo nos recuerdan Harry Potter con sus competencias de magos, ya que estos políticos creen tener una varita mágica para resolver los problemas del país, aun sin convicción ni visión. Y lo más triste e increíble, sin siquiera saber donde están los pobres de este país, ni conocer los precios de la canasta básica, entonces ¿ Cómo nos piensan gobernar??
* Asociación Grupos Organizados Para el Desarrollo de Puntarenas.