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Varios jóvenes despuntan hacia el fútbol internacional. Promesas de una nueva camada, que driblaron sacrificios familiares, deportivos, y que hoy son referentes para esas nuevas generaciones de que el éxito puede estar a la vuelta de la esquina. Es cuestión de creérsela.
Brandon Aguilera, Jewisson Bennettte y Elián Quesada, legionarios en la Premier inglesa. Santiago Van der Putten, Patrick Sequeira, y Ricardo Peña, en la Liga española; se unen en este último listado a futbolistas que en el inicio de sus carreras como Keylor Navas, Bryan Ruiz, Celso Borges, Bryan Oviedo, Cristian Gamboa Paulo Wanchope, Mauricio Solís, Gabelo Conejo, entre otros, abrieron trillo en esos certámenes de alto nivel. Por ese mismo camino va también el fútbol femenino, aun con visión artesanal para algunos dirigentes reacios a profesionalizar la actividad.
Experiencias enriquecedoras para nuestros jugadores, en ámbitos de camerinos, dominio del pánico escénico, metodologías de trabajo, gestión empresarial, idioma y conducta social.
A estas promesas se suman otros que están en Europa y otras latitudes del fútbol, a la espera de dar el salto a torneos élite, por donde descollaron las últimas luminarias del balompié mundial.
Costa Rica tiene un gran semillero en la juventud legionaria, plataforma motivacional para los vástagos, con proyección que siguen en el fútbol local, a la espera del siguiente paso deseado.
Hoy esa posibilidad se complementa con la visión y convencimiento de un Luis Fernando Suárez, a quien no le tiembla el pulso para llamar a los muchachos al seleccionado y darles una oportunidad de debutar con la tricolor en juegos eliminatorios. La lección de Suárez y anteriormente de Ricardo Lavolpe, es un llamado de atención a ciertos técnicos costarricenses, que lo piensan y meditan antes de enviar a un chamaco al césped competitivo.
Para el bien común esa mentalidad lentamente cambia en beneficio de los jóvenes, que en el pasado quemaban campeonatos en banca hasta desaparecer o ser enviados a otros equipos donde fueron rescatados por manos salvadoras.
Talento para exportar queda en el fútbol costarricense, pero deben primero creérselas jugadores como técnicos. Buen futuro tenemos, complementado con un Suárez, dispuesto a mantener la puerta abierta para atender la transferencia esperada. De ustedes depende, nueva camada de jóvenes futbolistas compatriotas.