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José Andrés Salvatierra, defensor de Alajuelense, se confesó con DIARIO EXTRA, conversó en detalle sobre su pasado, en el cual cometió errores que desea dejar en el olvido. Así como de un presente que lo tiene en un lugar donde nunca imaginó: capitán de los rojinegros.
Asegura que no renuncia al sueño de jugar en el extranjero, el cual estuvo muy cerca de concretar el año pasado. Reconoce que en ocasiones le duelen los insultos de la gradería que a veces lo juzga por su pasado.
¿Cómo se toma las palabras de Wilmer López donde halaga su trabajo y lo pone como capitán?
-Uno toma las cosas de quien vienen, Wilmer es un ídolo, no solo de la afición manuda. Lo he admirado desde pequeño, siempre lo vi jugar, cómo defendía la camiseta. Que él vea esas cualidades en mí y me dé la oportunidad de ser capitán me llena de mucho orgullo, de responsabilidad para no caer en errores o tropiezos del pasado.
¿Hubo inmadurez de su parte para cometer esos errores que menciona?
-Sí, a veces la gente lo juzga a uno sin conocerlo, y solo tienen el criterio de lo que vieron en noticias o escándalos que sucedieron y no terminan de comprender la parte humana, uno no está exento de nada, igual que cualquier ser humano se cometen errores, pero también hay virtudes y se tienen sentimientos. Sencillamente hablo de los errores del pasado porque los reconocí, di el paso para dejarlos a un lado, tratar de limpiar eso y demostrar el Salvatierra de hoy día.
¿Qué lo hizo dar ese paso?
-En otros momentos lo intenté dar, pero sin reconocer que me había equivocado, pensaba que eran cosas normales que cualquiera podía hacer. Luego de lo que pasó el fin del año pasado en mis vacaciones (se publicó video en una fiesta con licor) me di cuenta que había cosas que no me estaban dejando nada y me perjudican, que lo mejor era dejarlas a un lado si realmente quería tener un futuro bueno, y hacer algo mejor en mi carrera.
¿Eso del fin de año terminó costándole el pase al fútbol internacional?
-Quizá sí y quizá no. Mucha gente habla, pero son pocos los que conocen la razón de por qué regresé a Costa Rica (iba a jugar en la MLS), es extraño que un doctor de un club diga que no podía jugar después de estar activo 3 años. Me dijo que no podía jugar sin hacer una resonancia o exámenes, fue a pura manipulación. Regresé a Costa Rica, me hice la resonancia y me dijeron que podía seguir jugando siempre y cuando estuviera fortaleciendo la rodilla.
¿Después de ese fin de año alguien lo enrumbó por el camino correcto?
-Mi mamá (Clara Rosa Salvatierra) siempre estuvo ahí, hubo familiares diciéndome cosas, mi novia me habló mucho, iniciando este año empecé a conocerla, ella me aconsejó mucho, pero al final de cuentas si uno realmente no se da cuenta del error en que está cayendo, lo que le diga la gente no va a valer. Fue simplemente abrir los ojos, darme cuenta de las cosas que estaba haciendo mal y que no me dejaban nada, y a partir de ahí escuchar seriamente los consejos de la gente que me ama.
¿Podría el fútbol terminar hundiendo a un jugador si no lo sabe llevar?
-Sí, por momentos pasa que uno toma malas decisiones, por lo menos en mi caso. Quizá no tenía dinero para el pasaje del bus y de pronto tenía hasta para regalarle a mi mamá, para comprar mi ropa, para comenzar a salir y cosas así, ahí me fui enredando y no comprendí lo equivocado que estaba. El ser futbolista le cambia a uno la vida, hay que saber manejarlo porque esto lo puede envolver a uno para bien o para mal.
¿Se enredó cuando vio dinero?
-Sí, poca gente conoce mi historia, mi mamá es la mayor testigo. De pequeño nunca supe lo que era un 15 años o una lunada del colegio, porque estaba mentalizado en el fútbol. Después se vino el debut, así como la primera vez que quedé campeón, ahí empecé a conocer otras cosas, otra vida, me fui enredando en la noche, en situaciones que se me salieron de las manos y terminaron cortándome posibilidades de crecer más.
¿Tuvo problemas de licor?
-Qué te diré, ese es un tema muy delicado. Uno se deja llevar por el ambiente de la noche, el estar soltero, no tener compromisos, el creerse que no va a pasar nada, muchas de esas cosas son los problemas. También sabía que tenía responsabilidades con mi club, en mi casa que nunca faltaba comida. No sé qué tanto fue un problema de alcoholismo o de tomar mejores decisiones y haber evitado estar en lugares donde no tenía que estar.
¿Llegó a fallar en algún entrenamiento por este tipo de cosas?
-No, siempre llegué a darlo todo en los entrenamientos. Si hubiera sido así, quizá no estuviera en el club por bajo rendimiento.
¿Por qué cosas ha sustituido esas noches de fiesta?
-Por estar en mi casa tranquilo, descansando, alimentándome bien, procuro estar enfocado en lo que el cuerpo técnico pide, analizo más las cosas, como uno de los líderes del equipo paso pendiente de los compañeros. Uno en la vida va quemando etapas, quemé una de la que no me arrepiento porque es la que me tiene hoy acá, pero sí le cambiaría momentos y situaciones que me frustraron posibilidades y momentos de alcanzar más cosas.
¿Sigue habiendo tentaciones, cambió las amistades?
-No, vieras que al final uno se da cuenta del error en que está y es más fácil verlo, es más fácil decir no y evitar esos lugares, estar saliendo y trasnochando. Al día de hoy no me hace falta, me siento tranquilo, mejor, tomar esta decisión ha sido lo mejor.