La mejor noticia en mucho tiempo

La imagen de Kim Jong-un y Moon Jae-in dándose la mano en la frontera entre las dos Coreas es quizá la mejor noticia en mucho tiempo para el planeta. Jong-un, en controversial hijo de Kim Il Sung, se convirtió así en el primer líder de Corea del Norte en cruzar la frontera hacia el sur […]

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La imagen de Kim Jong-un y Moon Jae-in dándose la mano en la frontera entre las dos Coreas es quizá la mejor noticia en mucho tiempo para el planeta. Jong-un, en controversial hijo de Kim Il Sung, se convirtió así en el primer líder de Corea del Norte en cruzar la frontera hacia el sur desde la guerra en los años 50. 

 

Supone una distensión esencial para el escenario internacional por la amenaza de armamento nuclear en un país pequeño, con una estructura de poder muy vertical y donde la toma de decisiones (a diferencia de otros países más complejos) puede ser mucho más apresurada e irreflexiva. 

Grandes potencias nucleares como EE.UU. o Rusia, o la misma China, tienen un complejo proceso de toma de decisiones en caso de utilizar armas nucleares: la idea del famoso “botón rojo” del Kremlin o el Pentágono es más o menos un mito. Hay 8 o 10 personas de varias oficinas y segmentos del poder que tomarían una decisión así, en forma cruzada y consultada. Jamás un solo líder. El problema de Norcorea y otros pequeños países con armamento nuclear es que esa decisión unipersonal sí es posible. 

 

La historia de la separación de las dos Coreas viene de tiempo atrás. Corea sufrió dos invasiones procedentes de Japón, la primera en el siglo XVI y la segunda en 1905, que propició la anexión de este país al imperio nipón en 1910. 

 

Tras la derrota de Japón en la II Guerra Mundial (II GM), se produjo la ocupación del país por parte de los ejércitos de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), al norte, y de los Estados Unidos de América (USA), al sur, siendo la línea divisoria de las dos zonas el Paralelo 38. 

Así, la existencia de dos Coreas constituye en un resultado directo de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra Fría ya que fue precisamente el marco de confrontación entre los dos sistemas políticos e ideológicos que representan las dos naciones, Corea del Norte y Corea del Sur, como factor determinante de generación de crisis.

 

Posteriormente en 1950 se inició la guerra de Corea al producirse la invasión de Corea Sur por fuerzas de Corea del Norte. El Consejo de Seguridad Nacional de las Naciones Unidas (CSNU) se pronunció contra este “ataque armado dirigido contra la República de Corea por fuerzas venidas de Corea del Norte”, además recomendó a los Miembros de Naciones Unidas que proporcionasen “a la República de Corea la ayuda que pueda ser necesaria para repeler el ataque armado y restablecer la paz y la seguridad internacionales en la región”. 

 

La guerra finalizó con un armisticio firmado el 27 de junio de 1953, que al no ser un tratado de paz hace que, técnicamente, las dos Coreas se encuentran en estado de guerra. El resultado de todo esto ha sido un clima de hostilidad entre ambas naciones y de inseguridad para la comunidad internacional, particularmente con las pruebas y ensayos nucleares que ha mantenido Corea del Norte.

 

Por todas estas razones, el anuncio hecho de una \”completa desnuclearización\” de la península durante el histórico encuentro que celebraron el pasado viernes 27 de abril es una gran noticia. Uno de los puntos de arranque de un posible conflicto nuclear y una III Guerra Mundial podría haber sido en el último lustro esa compleja zona de mundo. Los resultados de los acuerdos tienen un carácter emocional, pues suponen el encuentro de una misma población hermana, de un mismo pueblo separado por los artificios de la política y la ideología y que -con familias y gente querida de ambos lados de la frontera- al fin puede reunirse y apostar por una convivencia común. Recuerda en mucho a la fusión de las dos Alemanias después de 1989.

 

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