
Por. Lcda. Karen Ibarra Cuevas, Decana Facultad de Nutrición, UCIMED
La semana pasada, conmemoramos la Semana Mundial de la Lactancia Materna. Más que una fecha para recordar los beneficios de amamantar, es una oportunidad para preguntarnos qué tipo de sistema alimentario queremos construir.
Cuando hablamos de sistemas alimentarios, pensamos en agricultura, supermercados, precios o producción. Pero el sistema también comienza en los primeros meses de vida. La lactancia materna ofrece al bebé un alimento seguro, disponible y adaptado a sus necesidades, sin requerir procesos industriales, envases, transporte o preparación. Por eso, además de ser una decisión de salud, puede entenderse como una práctica que contribuye a sistemas alimentarios más sostenibles.
Este año, la campaña mundial tuvo como lema “Lactancia materna para un comienzo sostenible en la vida: fortalecer lo que funciona”. El mensaje es claro, pues sabemos qué acciones ayudan, ahora necesitamos sostenerlas y ampliarlas. La OMS y la OPS destacan la importancia de fortalecer el apoyo desde los servicios de salud, las comunidades, las familias y los lugares de trabajo.
Y aquí todos tenemos algo que hacer. Si conocemos a una madre que amamanta, podemos ofrecer ayuda concreta, por ejemplo, facilitarle un espacio tranquilo, respetar sus tiempos, evitar comentarios que generen presión y acompañarla cuando tenga dificultades. En el trabajo, apoyar la lactancia significa contar con condiciones que permitan extraerse leche o amamantar durante la jornada.
También es importante recordar que promover la lactancia no significa juzgar a las madres. Cada historia es diferente y las decisiones deben estar acompañadas por información y apoyo profesional. Desde la alimentación, podemos contribuir creando entornos donde amamantar sea una opción realmente posible, no una responsabilidad que recaiga únicamente sobre la mujer.
Un sistema alimentario sostenible no se mide solamente por cuánto producimos, sino también por cómo cuidamos a las personas. Y ese cuidado comienza desde el primer alimento.
Apoyar la lactancia es, en esencia, invertir en salud, bienestar, equidad y futuro. No debería ser tarea de una sola madre, es una responsabilidad compartida y una tarea colectiva hoy.