
Es común el clamor popular de que la justicia y las leyes no sirven para nada, y dentro de esa aseveración lapidaria el pueblo agrupa las más variadas instituciones que se les ocurre, como Policía, los Diputados, los Jueces, el presidente, las cárceles, la Sala Constitucional y muchas otras. Pero siempre olvidan al más importante de todos los responsables de la alta criminalidad: El ciudadano mismo. Y es que entre todos los actores que intervienen en la patología social, cada persona puede hacer mucho, o muy poco contra la delincuencia.
Nunca habrá un policía en cada esquina del país, pero sí un costarricense. El asunto es cuántos ciudadanos costarricenses buenos y cuántos malos estarán en cada esquina, y dependiendo de esto, la criminalidad será grande o baja, en otras palabras, ¿será que nuestra sociedad ahora tiene valores tenues, creencias débiles, hacemos que no vemos, dejamos pasar, disimulamos lo incorrecto, y al final, aquel ciudadano que no era tan malo, permite la deshonestidad y promueve a veces lo injusto y le enseña violencia e indisciplina a sus hijos de forma que todos los días aumentan, poco a poco, la cantidad de personas malas e indiferentes en nuestro país?
Pero todos pueden ser un arma civil contra la inseguridad, todos pueden ser un Soldado Ciudadano y esta persona solo necesita dos componentes, el primero son sus básicas convicciones, aquellas simples guías para la vida que, junto con los padres de familia, las maestras de preescolar enseñan a los niños en el kínder; solicitar con un por favor, pedir perdón ante un error, respetar a su compañerita y las cosas de ella, resolver los problemas sin violencia, decir la verdad.
El segundo componente del Soldado Ciudadano es su convicción en el Estado de Derecho, la Libertad y la Democracia. Su poder y su fuerza vienen de un mecanismo de control civilizado basado en leyes y derechos y cuyo castigo en nuestro país no es la muerte ni la tortura.
Para atacar la delincuencia con un Soldado Ciudadano en cada esquina de cada barrio, este debe estar alerta y poner atención a algunos datos de lo que ocurre, no funciona el decir luego “yo no vi nada”, o “yo no quiero meterme en nada”, ni mucho menos afirmar “no es mi problema”, porque ese es exactamente el problema de nuestra sociedad. La falta de testigos y denuncias es lo que más promueve y fortalece al Crimen Organizado, el Soldado Ciudadano asume con patriotismo que meses después deberá atender un proceso legal y acudir ante los Jueces de Juicio, porque de lo contrario es su misma actitud la que produce impunidad y contribuye a hacer del sufrimiento humano una actividad lucrativa.
Por eso la creencia en el derecho para resolver la criminalidad es crucial y a eso le llamamos legitimación. Un pueblo que empieza a dudar de utilizar el camino de las leyes, un pueblo que empieza a dar la espalda al sistema de administración de justicia, un pueblo que deslegitima sus instituciones democráticas y debilita a la prensa y la libertad de expresión, es un pueblo que caerá en la violencia, en la corrupción, que poco a poco dejará en manos de los grupos más salvajes y menos inteligentes el castigo y las decisiones, y en esa ley del más fuerte los grupos criminales habrán ganado la batalla.
Ciertamente el Soldado Ciudadano es solo uno de los seis elementos que neutralizan la inseguridad, los otros son: La Educación, La Familia, La Policía, El Poder Judicial y La Cárcel, pero esos son otro cuento de esta misma historia.