
El fenómeno mundial de las drogas que tanto daño genera en la sociedad se aborda desde tres frentes: represión, prevención y contención.
En nuestro país, al Instituto Costarricense sobre Drogas, como ente rector político en materia de drogas, le corresponde abordarlo a través de las Unidades de Programas de Inteligencia, Unidad de Proyectos de Prevención y Unidad de Control y Fiscalización de Precursores y Químicos. Esta última Unidad, de acuerdo con las competencias otorgadas por la Ley N°8204 sobre Estupefacientes, Sustancias Psicotrópicas, Drogas de Uso No Autorizado, Actividades Conexas, Legitimación de Capitales y Financiamiento al Terrorismo, es la que se encarga de ejercer el control de la importación, exportación, reexportación y tránsito internacional de las sustancias precursoras y químicos esenciales; así como el control de la importación, comercialización y fabricación de máquinas y accesorios que se utilicen para el entabletado, encapsulado y comprimido de estupefacientes, sustancias psicotrópicas u otras de efecto semejante.
La labor de contención que se ejecuta con el control y fiscalización de sustancias y máquinas pretende evitar que en Costa Rica los grupos criminales instalen laboratorios para la elaboración de cualquier tipo de sustancia psicoactiva.
No obstante, no puede perderse de vista que estos químicos esenciales, precursores, máquinas y accesorios pueden ser utilizados por diversas industrias para la fabricación de todo tipo de productos, entre ellos, pinturas, pegamentos, medicamentos y alimentos.
Por esta razón, tanto la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), como la Unidad de Control y Fiscalización de Precursores del ICD, han establecido tres categorías o listas de los precursores y químicos esenciales, siendo que, dependiendo del riesgo que estos elementos representan para la fabricación de las sustancias psicoactivas, así es la rigurosidad en su control y seguimiento.
El reto que se enfrenta en estos momentos por parte de las instancias internacionales y nacionales radica en la identificación de cada uno de los ingredientes que son utilizados en la confección de nuevas drogas sintéticas.
Esto por cuanto los grupos delictivos recurren a elementos distintos e innovadores, no solo para mejorar los efectos que producen en las personas consumidoras, sino también para eludir el control que se impone al incorporar estas nuevas sustancias en alguna de las listas de control, con lo cual, se dificulta su disponibilidad. Todo lo anterior ponderando el eventual impacto que podría generar en la industria que hace un uso lícito de estas sustancias.
*Director Instituto Costarricense sobre Drogas