La ilusión olímpica también es nuestra

La llama olímpica brilla en lo más alto del pebetero que simboliza el inicio de los Juegos de Río 2016. Atletas de todo el mundo se reúnen en esta ciudad brasileña para darle vida a la fiesta deportiva más importante del orbe. Costa Rica no es la excepción. Está claro que la representación es pequeña porque solo llevamos 11 atletas, pero eso no merma el deseo de triunfar.   

La llama olímpica brilla en lo más alto del pebetero que simboliza el inicio de los Juegos de Río 2016. Atletas de todo el mundo se reúnen en esta ciudad brasileña para darle vida a la fiesta deportiva más importante del orbe.

Costa Rica no es la excepción. Está claro que la representación es pequeña porque solo llevamos 11 atletas, pero eso no merma el deseo de triunfar. 

Estamos advertidos, el presidente del Comité Olímpico Nacional, Henry Núñez, dijo desde antes de partir a Brasil que ganar una medalla olímpica era muy complicado, las esperanzas son casi nulas, pero…

Aunque, en la mayoría de los casos, las comparaciones no son buenas, jamás se podrá olvidar el episodio que se vivió en la tierra de Pelé en el 2014. La Selección Nacional llegó al Mundial de Fútbol con la ilusión de hacerle al menos un gol a las tres potencias que enfrentaba, al final de cuentas fue la mayor sorpresa de esa cita al llegar hasta cuartos de final.

Como dicen por ahí: “quién quita un quite”, con esta frase no queremos menospreciar a nuestros atletas, ni dar a entender que se ocupa un golpe de suerte para llegar a lo más alto del olimpo, pero tampoco podemos obviar que eso podría echarnos una mano.

De la calidad que tiene cada uno de ellos no se puede dudar. O acaso alguien pretende pasar por alto las lágrimas de felicidad cuando la bandera nacional estuvo en la primera posición del Giro de Italia con el trascendental Andrey Amador, o bien aquella muestra de coraje, que a la vez fue una lección para todos, cuando el imponente triatleta Leonardo Chacón se levantó de una caída se sacudió el polvo y terminó su competencia en los olímpicos pasados con el uniforme roto y como dijo el popular Mauricio Montero, “con las nalgas cholladas”.

Muchos aplaudieron la gesta de Karen Cope y Natalia Alfaro, quienes, junto a sus compañeras de equipo Valeria Valenciano y Marcela Araya, se impusieron a las mejores del istmo y clasificaron por primera vez en la historia del país a estas justas en voleibol de playa.

Con mencionar estos ejemplos no se está dejando por fuera a otros como Nery Brenes que ya ha comprobado que si está en su mejor momento es una carta importante a la cual apostarle. También se suman a la lista Mary Laura Meza, Miguel Murillo, Sharolyn Scott, Roberto Sawyers, Andrey Fonseca y Milagro Mena.

Ellos no pusieron en su maleta de viaje solo la indumentaria para competir, también empacaron sueños, esperanzas, metas y objetivos, así como horas, horas y más horas de arduos entrenamientos, de madrugadas y noches interminables en su afán por llegar lo mejor preparados. Entonces, por qué no ilusionarse con una hazaña como la de Claudia Poll o su hermana Silvia, cuando subieron al podio. Todos tenemos derecho a pensar en algo grande, porque nuestros representantes no están por casualidad o lazos de amistad, están en Río porque se lo ganaron, y al igual que cada uno de los atletas que clasificaron, tienen las puertas abiertas para colgarse en su pecho una presea como recompensa a su labor.

Es momento de unirnos: afición, empresa privada y gobierno. Está comprobado que el deporte genera una sociedad más sana en toda su estructura, es necesario invertir dinero y olvidarse de viejas disputas. Sí queremos que en Tokio 2020 Costa Rica tenga una participación mayor, es urgente volcar los ojos sobre los deportistas élite, y en aquellos que van en camino a consagrarse.

Por el momento, vale recordar que hoy participaran los primeros ticos. Amador lo hará a las 6:30 hora nacional, a las 9 es el turno de Karen y Natalia en el voleibol, mientras que a las 10 a.m. Mary Laura saltará a la piscina. Los costarricenses, los que de verdad aman el deporte y se sienten orgullos de este país y sus embajadores tienen una cita. 

Hoy hay que salir tempranito de las cobijas, porque nuestros atletas entran en acción y podría ser el inicio de una gran gesta; porque la ilusión también es nuestra.