
Rodrigo Arias, presidente del Congreso, aseguró que la historia y el pueblo costarricense serán quienes tengan que juzgar los actos y obras realizadas por el mandatario Carlos Alvarado.
Tras escuchar el último informe de labores del presidente, el liberacionista reconoció puntos de la administración Alvarado como el manejo de la pandemia y el fortalecimiento de la democracia.
No obstante, aseguró que cada quien tendrá que realizar valoraciones sobre el actual gobierno y parte de lo que la ciudadanía considera sobre Alvarado se reflejó en las urnas el 6 de febrero.
“Le hemos escuchado en su última rendición de cuentas a esta Asamblea Legislativa. Dar un juicio definitivo de su paso por la presidencia de la República corresponderá a la distancia emotiva que la historia impone para dar sus veredictos.
En tanto ese dictamen llegue, el pueblo ya ha pronunciado un duro fallo en las urnas, negando a su partido la participación en esta Asamblea Legislativa”, dijo el presidente del Congreso.
Por otra parte, Arias cuestionó puntos como UPAD, Cochinilla y los presuntos actos de corrupción.
“El soberano juzgó así, con severidad, acciones de su gobierno que atentaron, en su momento, contra el ámbito de la privacidad ciudadana. Bajo errados pretextos tecnicistas de asegurar eficiencia a las políticas públicas, las acciones de la UPAD fueron inaceptables intervenciones que invadieron la intimidad de los hogares. Con toda justicia la opinión pública así lo censuró”, añadió.
Un punto por señalar es que Alvarado no hizo referencia a los presuntos actos de corrupción en su informe de labores.
Otro punto considerado por Arias como imperdonable es que, a pesar de contar con los recursos, el gobierno no quiso abordar el tema de conectividad en medio de la pandemia del Covid-19.
“No escuchamos razones válidas para haber dejado sin conexión digital a más de medio millón de niños, niñas y adolescentes en plena pandemia, cuando además sufrían suspensión de enseñanza presencial”, cuestionó.
“Fueron deficientes las medidas para superar la brecha de conectividad y el apagón educativo que condena al aislamiento a la población más necesitada. Eso agrava las condiciones de movilidad social de las familias más pobres y en los lugares más alejados, donde saldar la deuda de desarrollo es más apremiante”, indicó.
Arias concluyó su disertación sobre Alvarado al señalar que ahora toca rectificar el curso.
LEYES
Arias reconoció a los anteriores diputados su patriotismo al avanzar en reformas que el país ocupaba.
“Es de nobleza reconocer esa actitud loable que debemos emular. Sin miramientos politiqueros respaldaron al país bajo su conducción y reconocieron que era a la patria que sacaban a flote con sus votos y no a una administración”, dijo.
“Fue así como fueron posibles reformas controversiales, pero necesarias: la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, con la inclusión de una regla fiscal y, en ese mismo orden, la Ley de Empleo Público.
Ambas iniciativas forman parte de los elementos que hicieron posible un acuerdo con el FMI, sin despidos ni reducción de salarios, sin privatizaciones y sin aumento del IVA”, agregó.
“Igualmente, se logró la reforma del reglamento de la Asamblea Legislativa. Eso fue un acto de desprendimiento, sobre todo de las fracciones minoritarias, que lo permitieron”, concluyó.
De acuerdo con Arias, la anterior Asamblea Legislativa brindó solidaridad social cuando fue exigida por la parálisis económica.