La gran reforma

Desde hace años, distintos grupos de pensamiento han estado proponiendo, sin éxito, una gran reforma electoral para modificar el sistema de elección de nuestros Diputados y, a la vez, ajustes en el sistema presidencialista que nos rige desde la Constitución Política de 1871 y que consolidó la del año 1949. En las últimas elecciones, el […]

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Desde hace años, distintos grupos de pensamiento han estado proponiendo, sin éxito, una gran reforma electoral para modificar el sistema de elección de nuestros Diputados y, a la vez, ajustes en el sistema presidencialista que nos rige desde la Constitución Política de 1871 y que consolidó la del año 1949.

En las últimas elecciones, el CAMBIO fue el tema dominante.  Quienes ganaron y quienes perdimos en esas elecciones, estábamos a favor de un CAMBIO, frente a un modelo de desarrollo agotado y que no llena más el objetivo del “bienestar del mayor número”, como principio rector de la II República. 

Dos años después de aquellas elecciones, el sentido y la orientación de ese CAMBIO es el gran tema del debate nacional. De eso no tengo ninguna duda.

Pero muchos, también, queríamos y proponíamos un CAMBIO en el sistema electoral, para perfeccionarlo y actualizarlo a la Costa Rica de hoy, en pleno siglo XXI y superar la última reforma constitucional de hace 63 años sobre el sistema de elección de nuestro Diputados y la integración del Poder Legislativo.

Es hora de establecer un sistema de elección de Diputados por Listas Nacionales y Listas por Distrito Electoral, de modo que a la Asamblea Legislativa llegue una mejor representación de lo que somos y a lo que aspiramos los costarricenses, a la vez que los partidos políticos en pugna puedan reflejar de una forma más calificada sus propuestas y la canalización de sus fuertes liderazgos nacionales y aquellos a nivel territorial en Distritos Electorales bien definidos. El sistema actual de 57 diputados provinciales es obsoleto y excluyente. Hoy la realidad POLÍTICA nacional y la regionalización del país son otros y exigen un cambio cualitativo y una mejor representación nacional y popular. Ese CAMBIO significará mejorar cualitativamente nuestra democracia.

A la vez, no es de recibo, frente a las exigencias del presente y de una nueva POLÍTICA, en pleno siglo XXI, el presidencialismo estricto y excesivo que nos viene desde la Constitución Política de 1871, hace 153 años. Por ejemplo, un ministro de Estado o un presidente ejecutivo que sea sancionado por dos terceras partes de esta así reformada Asamblea Legislativa, debe ser removido de su cargo inmediatamente, como sucede en las democracias más avanzadas del mundo. Eso es un sistema semipresidencialista y de pesos y contrapesos, sin abandonar el liderazgo ejecutivo que los países en desarrollo requieren de quien ejerce la Presidencia de la República, pero con controles y equilibrios.

Entrémosle a estos CAMBIOS en el sistema electoral y debatamos las urgentes reformas que requiere el actual y agotado modelo de desarrollo, comenzando por reformar funcionalmente el Estado Costarricense, racionalizando la absurda TRAMITOLOGÍA que afecta las relaciones entre el sector público y el sector privado productivo y ahoga el desarrollo integral de nuestra Costa Rica.

…Y USTED QUE OPINA???