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“La fe es lo último que vamos a perder”, expresó Eugenia Bustamante, tía de Mauricio Chavarría, joven de 32 años desaparecido desde hace 15 días, al conversar con Diario Extra y ser consultada sobre si aún mantenían la esperanza de hallarlo con vida.
Aunque reconocieron que la falta de noticias resulta angustiante, la familia conserva intacta la ilusión. Consideran múltiples posibilidades, pero ninguna les ha hecho perder el enfoque en lo más importante que es encontrar a Mauricio sano y salvo.
Chavarría fue visto por última vez el jueves 20 de marzo, cuando salió de su trabajo en San Ramón de Alajuela. La información que recibieron sus allegados indicaba que, aparentemente, se encontraba realizando viajes mediante una plataforma de transporte privado, actividad que desconocían.
“La última pista que obtuvimos fue de una muchacha que nos contactó por redes sociales. Nos contó que ese jueves, cuando Mauricio desapareció, él salió del trabajo a las 6:00 p. m., y a las 6:30 p. m. le realizó un viaje a través de la aplicación”, relató Bustamante.
Hasta ahora, el automóvil tampoco ha sido ubicado. No obstante, su tía recalcó con firmeza: “El carro es lo de menos, lo que nos importa es dar con el paradero de Mauricio”.
Sobre Mauricio
Mauricio es hijo, nieto y sobrino único. Su ausencia ha golpeado emocionalmente a toda su familia, ya que representa el eje afectivo del entorno materno. Desde muy pequeño perdió a su padre en un accidente, por lo que formó un vínculo estrecho con su madre, abuela y tíos, según comentó su tía.
Lo describió como una persona alegre, hogareña y trabajadora. Nunca mostró interés por las fiestas; prefería compartir en casa. Hace dos años obtuvo un empleo en una tienda de artículos tecnológicos en San Ramón. Al principio viajaba diariamente desde Puntarenas, pero más adelante alquiló un apartamento para evitar el desgaste del trayecto.
“En su trabajo es muy apreciado por sus compañeros. Clientes y vecinos lo recordaron como alguien amable, conversador y comprometido con sus funciones. Su actitud positiva dejó huella incluso entre quienes solo lo trataron brevemente”, comentó su familiar.
Sus seres queridos lo reconocen como responsable y comunicativo, por lo que su desaparición ha resultado completamente inusual. Han verificado placas, revisado publicaciones en redes sociales, explorado páginas de venta de repuestos y recorrido varias regiones del país, sin resultados.
Eugenia admitió que el agotamiento físico y emocional ha sido intenso, pero aseguró que no han cesado en la búsqueda. Amigos, vecinos y antiguos compañeros del colegio se han unido con mensajes solidarios y gestos de apoyo.