La eterna disyuntiva del dólar

El despido de 111 trabajadores de una transnacional bananera trae de nuevo a la palestra la disyuntiva relacionada con el tipo de cambio, donde siempre hay uno u otro sector afectado o beneficiado. Para esta ocasión, el sector agroexportador lanza un grito de auxilio aduciendo que la caída en el precio del dólar está generando […]

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El despido de 111 trabajadores de una transnacional bananera trae de nuevo a la palestra la disyuntiva relacionada con el tipo de cambio, donde siempre hay uno u otro sector afectado o beneficiado.

Para esta ocasión, el sector agroexportador lanza un grito de auxilio aduciendo que la caída en el precio del dólar está generando problemas de competitividad al país.

La situación hizo que incluso ministros del actual Gobierno intentaran interceder ante el Banco Central para que se dé un viraje en el precio de la divisa.

Cabe recordar que el ente emisor no decide a qué precio se compra o vende el dólar. Esto lo hace el mercado, con base en la oferta y la demanda. Sin embargo, el Banco Central sí puede incidir indirectamente en el comportamiento de la divisa con base en las decisiones que toma en materia de política monetaria.

Actualmente, es un sector el que se ve en problemas por la caída en el tipo de cambio, pero en el pasado hemos observado otros episodios en que el alza más bien ha beneficiado a otras actividades económicas.

Y entonces aparece el eterno debate de si es mejor tener un crédito en dólares o en colones. Al final de día, siempre habrá quien se favorezca y quien se perjudique.

Se mencionan todo tipo de factores, que van desde el juego de los especuladores hasta un exceso de dólares en la economía producto del lavado de dinero.

Ya sea al alza o a la baja, siempre habrá quien opine sobre cuál debería ser el precio correcto para el dólar. Eso nos lleva a preguntarnos si es posible tener un tipo de cambio equilibrado.

Hay economistas que creen que sí se puede, otros que no. Entretanto, otras corrientes apuntan a que lo más lógico sería dolarizar la economía y santo remedio.

No obstante, el Banco Central se opone a implementar una reforma de este tipo. El principal argumento es que perdería capacidad para enfrentar posibles choques a la economía.

Eso significa que, en épocas de crisis, quedaría el país a merced de las decisiones que tome la Reserva Federal de los Estados Unidos, lo cual el ente emisor no considera conveniente.

Esto también podría tener otras repercusiones como quitar la potestad a la institución de emitir dinero y ejercer otro tipo de control inflacionario. De ahí que muchos crean es una buena idea.

El término “dolarización” se refiere a utilizar dicha moneda para poner valor a los activos, bienes y servicios de un país.

A la fecha hay diferentes factores que podrían estar incidiendo en esta baja en el precio, y el Banco Central mantiene su posición de que el precio seguirá su camino, según lo dicte el mercado.

Hoy tenemos salarios en dólares que, si tienen gastos en colones, pierden dinero. Además, hay alquileres en moneda extranjera y préstamos, toda una gama de opciones, que afectan al consumidor, acorde con la dirección que tome la divisa.La realidad es que tenemos una discusión previa que debe darse porque en caso contrario seguirán los defensores y detractores del dólar. Lo preocupante es que estas decisiones impliquen un empobrecimiento para la población o se propicien despidos en sectores altamente generadores de empleo.