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Un grupo de señores diputados ha confirmado su decisión de viajar esta semana a Nicaragua, aceptando la invitación de sus homólogos sandinistas. Con el antecedente de haber invadido territorio costarricense (Isla Calero), lo que finalmente quedó establecido por la Corte Internacional de Justicia, y aún pendiente la histórica decisión sobre límites marítimos, es inevitable preguntarse sobre la conveniencia del viaje.
El periplo es costeado con fondos del régimen de Managua, lo cual coloca a nuestros legisladores en una situación comprometedora. No es necesario una afrenta al pueblo de Costa Rica, que ante la sola posibilidad del viaje ya ha expresado vergüenza.
La visita se da en momentos de un reciente proceso electoral denunciado por sus severas carencias y de una creciente concentración de un poder político-familiar que lo controla todo. ¿Qué causa fascinación y entusiasmo para desplazarse a Managua a recibir lecciones de “democracia”? ¿Para aprender sobre el funcionamiento de un Congreso que de un solo golpe defenestra a 28 diputados y que macondianamente declara que su fallecido presidente pueda continuar “presidiendo” el Parlamento?
Las advertencias sobre las implicaciones para la soberanía, integridad territorial e intereses nacionales, han sido desentendidas y hasta respondidas con dureza por algunos legisladores. Esta actitud no contribuye a enaltecer su investidura como legisladores nacionales. En momentos agudos de la crisis creada por la invasión del régimen sandinista a nuestro territorio, los señores diputados comprometieron su apoyo a las gestiones que emprendió el Gobierno.
Antes de aceptar las monedas del FSLN, apelo a aquella actitud de responsabilidad y patriotismo. Advierto que el FSLN, empoderado tras su prolongación en el gobierno, no se detendrá en sus provocaciones, hostilidad y expansionismo. Es necesario reiterar sobre sus aviesas intenciones hacia nuestro país. Y esto lo digo con pleno conocimiento de causa. De previo a cometer esta afrenta a la Patria de Mora y Cañas, deberían exigir a sus anfitriones respuestas del régimen de Nicaragua sobre asuntos como los siguientes:
¿Cuándo pagará el régimen sandinista los 6 millones de dólares ordenados por La Haya el 15 de diciembre de 2015, por los daños causados en la invasión a Isla Calero? El plazo otorgado vence en treinta días.
¿Garantizan que los tanques y nuevo armamento adquirido a Rusia no serán usados contra el territorio de Costa Rica o el pueblo de Nicaragua?
¿Qué harán los diputados cuando comience a incrementarse y recrudecer el flujo de migrantes hacia nuestro país, ante la falta de democracia, la represión y la falta de oportunidades?
¿Solicitarán disculpas del régimen por la hostilidad e insultos proferidos hacia Costa Rica el 15 de noviembre de 2015, cuando cerró la frontera de Peñas Blancas impidiendo el paso de miles de migrantes cubanos y africanos, causando un grave perjuicio económico a nuestras instituciones?
¿Pedirán explicaciones por el maltrato dado en las celdas de El Chipote a ciudadanos costarricenses que vieron violados sus derechos fundamentales padeciendo torturas físicas y sicológicas como ampliamente ha sido documentado?
¿Cuándo cesarán las pretensiones de buscar “derechos”, que no tienen desde 1858, en la costarricense Isla Bolaños?
¿Cuándo cesará el acoso a nuestros pobladores en la ribera del San Juan y cuándo respetarán nuestros derechos de navegación libre y perpetua como lo determina el Tratado Cañas Jerez (1858) y la sentencia de la CIJ de julio 2009?
Visiten nuestro Consulado General en Managua y pregunten a los ciudadanos por qué hacen fila desde la madrugada para pedir una visa que los traiga a Costa Rica a buscar lo que la cúpula del sandinismo y el pacto con Arnoldo Alemán les niegan.
Recuérdenles a sus hermanos parlamentarios que Costa Rica es un país desarmado y neutral, que basa su defensa en el derecho internacional, que invierte en educación, no en armas, y que tiene como norte el mayor bienestar de sus ciudadanos.
Viajen en autobús, no en avión, para que puedan visitar en Peñas Blancas el puesto de nuestra abnegada Fuerza Pública y constaten las difíciles condiciones en que ahí se encuentran hombres y mujeres que son nuestra primera línea de defensa soberana. Con esto tendrán al regreso un mejor criterio para apoyar el presupuesto que el ministro Gustavo Mata requiere para combatir el crimen organizado y la delincuencia que a diario nos golpean.
Informen a sus colegas sandinistas que en nuestro Sistema Penitenciario están recluidos más de 1.565 de sus compatriotas purgando condenas por diversos delitos, lo que representa una erogación anual de más de 30 millones de dólares en nuestro presupuesto.
Finalmente, recuérdenles a sus fraternos anfitriones que Costa Rica es amigo de su pueblo. De ese pueblo trabajador, noble y sencillo, al que a diario se le pisotean sus derechos, y por el cual, también combatieron nuestros héroes en Santa Rosa y Rivas. Señores Diputados: Seamos más patriotas, como lo fueron nuestros antepasados de 1856, que con su vida y sangre defendieron la Costa Rica que soñaron, y que ahora nos toca proteger. La dignidad nacional no vale un viaje a Nicaragua. Costarricenses: reflexionemos con seriedad a la hora de elegir nuestros futuros representantes a la Asamblea Legislativa.
* Exembajador de Costa Rica
en Nicaragua