La culpa es de Óscar Arias

Hoy día no podemos dejar pasar por alto quién es el verdadero culpable de los muchos sucesos de nuestro país, los cuales han marcado la situación actual de una generación completa y de las que vendrán, siendo el causante de todo esto, un costarricense, el cual no puede “sacudirse” de sus hombros esta responsabilidad, a […]

Fecha de publicación:

Fecha de modificación:

Hoy día no podemos dejar pasar por alto quién es el verdadero culpable de los muchos sucesos de nuestro país, los cuales han marcado la situación actual de una generación completa y de las que vendrán, siendo el causante de todo esto, un costarricense, el cual no puede “sacudirse” de sus hombros esta responsabilidad, a quien simplemente debemos endosarle los acontecimientos que por su culpa vivimos muchos.

Episodios que son dignos de señalar durante el primer Gobierno de don Óscar Arias Sánchez, ya que fue cuando Costa Rica tuvo la osadía de pararse firme ante las potencias del mundo, elevar la voz y decirles a los países que la solución a esos males que les aquejaban estaban lejos del plomo y el llanto, que la salida a todo ello debía ser bajo la vía de la paz. 

Esa Administración fue participe de un cambio histórico en nuestro país y la región, se marcó una alteración importante para Costa Rica y muchos de los países latinoamericanos, los cuales empañaron con horrores la vida de miles de niños quienes quedaron huérfanos, ciudades enteras plagadas de muertos, siendo durante esas fechas que nuestro presidente desafió denodadamente a las grandes potencias, negándose a aceptar un “NO” por respuesta, su determinación le llevó a elaborar un plan que permitió la paz, dando un cese a las cruentas luchas de nuestros hermanos latinoamericanos.

Luchando incansable por generar eso que prometió en campaña, esa paz con Óscar Arias, lidiando por eliminar el estruendo de las armas, y el fragor de la batalla que aquejaba a Centroamérica, por dar “paz para mi gente, paz para mi campo, paz para las madres”, lo cual consiguió. Esto le permitió ser honrado con el Premio Nobel por sus incansables luchas, él es el culpable de eso; quién generó un cambio en nuestro pequeño, pero gigante país, llevándonos hace 30 años a ganar un premio que cambiaría la imagen de este pedazo de tierra centroamericana.

Demostrando que cuando se tiene la determinación suficiente se puede cambiar el mundo, que “no es vanidad creer que se puede cambiar el rumbo de la historia”, si se tiene el coraje podemos realizar esos cambios, se nos está permitido crear un camino que nos permita ver la cima de nuestro esfuerzo, una senda que nos lleve a coronarnos de victorias, de éxitos.

Debemos culpar a Óscar Arias por la pacificación de Centroamérica y por permitirnos a todos los costarricenses vivir en paz, y afirmar con orgullo y con lágrimas en los ojos la alegría de saber que nunca deberemos empuñar un fusil, ni caminar a las barracas para disparar contra un enemigo.

Sin duda ese joven herediano tuvo el coraje de luchar por proteger a nuestro país de una guerra que aquejaba la región, permitiendo que no tuviésemos que vernos incluidos en esta, y que con coraje logró con solo su voz, una voz que representó a las madres, niños y jóvenes latinoamericanos traer la paz a la región, forjando el futuro de las generaciones costarricenses.

Permitiéndonos a todos ganar ese premio Nobel de la Paz, el cual ha servido para ceñir las fibras de la historia de Costa Rica y ser vistos como baluarte de paz, democracia. Me permito hacer mías las palabras de Julio María Sanguinetti, cuya frase me hincha el pecho y emociona al escuchar que “Donde haya un costarricense, esté donde esté, hay libertad”.

Algo que debe honrarnos, nos guste Óscar Arias o no, compartamos con él o discrepemos de su pensar, todos los costarricenses le debemos ese galardón, el cual debería colmarnos de alegría al poder caminar por el mundo sin el temor de ser perseguidos o acorralados por nuestra nacionalidad, nuestra historia. 

* Bach. Relaciones Internacionales