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San Juan, Tibás.- Entre los morados había mucha incredulidad antes del partido frente a Alajuelense, y es lógico, su equipo no partía a la serie en condición de favorito. Esto se refleja en los campos que sobraron en las graderías de sol.
Y es que si en las boleterías no quedaron entradas, es lógico pensar que la pérdida la tuvieron los revendedores. Esta verdad cayó por sí sola unos 50 minutos antes del partido, cuando los dueños de la reventa bajaron los precios. Los tiquetes de sol costaban seis mil colones al precio oficial, al final, los revendedores las daban por cinco mil.
En las gradas, los cánticos aparecieron conforme el choque calentaba, Saprissa se aproximaba, en especial con el ingreso de Diego Madrigal. Entonces la Ultra y el resto de la afición entonaban sus clásicos cánticos. Al final, cuando Hugo Cruz dio el último pitazo, la gradería Sur parecía derrumbarse y la “Cueva” cimbraba.