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Estocolmo. (EFE).- El Manchester United dio más lustre a su palmarés al ganar la Liga Europa, único título que le faltaba, con un triunfo cómodo 2 a 0 frente a un Ajax desaparecido, sometido sin plantar batalla por los goles de Pogba y Mkhitaryan. Fue un triunfo tan incontestable como funcional, con muy poco brillo en una final escasa de fútbol, en la que el equipo de Jose Mourinho impuso su físico, su organización defensiva y el mayor peso de sus jugadores.
Le alcanzó de sobra para vencer a un equipo inexperto y muy lejos del gran nivel que ha mostrado en toda la competición. Cuando los holandeses parecían asomarse al partido, el United golpeó con un tanto bien elaborado pero culminado con fortuna. Mata limpió una jugada por la derecha nacida de un mal saque de banda del Ajax, abrió a Fellaini, que prolongó hacia la incorporación por el centro de Pogba, cuyo zurdazo rebotó en la pierna de Sánchez y descolocó a Onana al minuto 18.
El gol colocó el partido en el mejor escenario para el United, que dio un paso atrás, cedió la pelota y esperó a poder matar la final a la contra. El Manchester volvió a tirar de la eficacia que le ha faltado durante buena parte de la temporada para dejar el partido sentenciado en el arranque de la segunda parte. No le hizo falta más que un córner, sacado por Mata, en el que Smalling impuso su superioridad física y Mkhitaryan anotó adelantándose a Onana con un remate acrobático al 48’.
Quedaban más de 40 minutos por delante, pero poco reseñable ocurrió hasta el final. El Ajax firmó un ejercicio de impotencia, sin inquietar a un United muy cómodo, encerrado atrás por deseo propio pero sin ver peligrar nunca su victoria.