La \”casadora\” de los recuerdos

Reprodujo transporte que lo llevaba a la escuela

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Don Luis Martín Núñez Solano, vecino de la comunidad de San Rafael de Coronado, en el sector de Patio de Agua, aún recuerda aquellos bonitos momentos que vivió cuando el pueblo de Sabanilla (San Pedro de Montes de Oca) celebró con bombos y platillos la llegada de unos de los primeros medios de transporte al país, hablamos de las casadoras.

“Era la novedad de los años 60, todos queríamos subir para estrenarla, pero no tardamos en escuchar frases como: ¡No se cole, haga fila!, “yo quiero saber cómo es por dentro”.

“No cabe duda, fueron tiempos inolvidables. En ella viajé hacia la escuela, mis padres me depositaban en los bolsillos del pantalón ¢0,30 céntimos porque pagaba ¢0,15 céntimos de ida y otra cantidad igual al regreso. El chofer, quien tuvo el privilegio de estrenarla, es conocido como “Chuta”; así se le llamó a la casadora. Tenía capacidad para trasladar a 44 pasajeros. Además, un joven con una caja llena de menudo era quien pasaba por los pasillos para cobrar la tarifa del pasaje donde viajaba la gente envarillada.

“Definitivamente fue una experiencia encantadora viajar en ellas. Nuestros abuelos jalaban el diario, el alimento para las gallinas, los cerdos, el pan para el cafecito, etc. Durante el trayecto, mientras algunos mirábamos por las ventanas para contemplar el paisaje, otros armaban la tertulia donde más de un usuario encontró pareja. Cuando a mamá o papá no le alcanzaba el dinero para pagar el espacio del asiento, me sentaban sobre sus piernas”, dijo Luis Martín, mecánico (Coronado).

“Un día me puse a pensar… me encantaría que mis nietos, los hijos de ellos y los de mis amigos conocieran ese medio de transporte público, por ese motivo fabriqué una réplica de la casadora que llegó a ese cantón josefino en el año de 1960, se movilizaba al echarle diésel. La elaboré de madera, con los asientos para 3 y 2 personas, con la respectiva caja de cambios y la palanca de la marcha, las direccionales, las ventanas, los focos, llantas de madera con las copas de metal, el motor Detroit 371 y las puertas”, añadió Núñez Solano.

Si alguna persona sueña con tenerla en su casa o guardarla como reliquia, se la ofrezco en ¢1,5 millones, toda está elaborada en madera de cedro con los originales acabados en pintura.