
Los juegos de azar han tomado un auge tras la incorporación de casinos online en donde los jugadores no necesitan salir de sus hogares, situación que facilita caer en las garras de la ludopatía.
Estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) apuntan a que, aproximadamente, un 1.2% de la población adulta en el mundo sufre de esta enfermedad.
“Los juegos de azar y de apuestas consisten en jugarse dinero (u objetos de valor) en un evento de resultado incierto, con la posibilidad de obtener un mayor rendimiento. Las apuestas, las máquinas tragamonedas, los juegos de casino, las loterías y el bingo son algunos ejemplos de estos juego”, establece la OMS.
Pese a que inicialmente se puede ver como una diversión inofensiva, muchas personas acaban en la ruina y con la vida destruida por los efectos de esta afección, así lo relató un jugador rehabilitado quien pidió mantener su identidad protegida, a quien llamaremos “Juan”.
“Yo empecé por diversión, una dizque amiga me llevó. Empecé ganándome 10 mil colones, lo que pasa es que cuando pasó el tiempo fue aumentando esa avaricia. Fui apostando más y más, hasta que empecé a gastar mi salario, mis ahorros, tarjetas de crédito, gota a gota. Empecé a robarle a mis clientes, a mentir, a decir que estaba enfermo. Esto es una enfermedad que se llama ludopatía”, contó.
En sus etapas iniciales, las personas suelen ganar como una forma de enganche para seguir generando réditos a los dueños de este lucrativo negocio.
Tiempo después, comienzan a ver sus relaciones personales afectadas y su salud financiera rebasada. Por esto, algunos toman decisiones cuestionables.
“Yo gané en casinos, pero no tuve la capacidad de irme e ir a pagar mis deudas. Entré con 10 mil, salí sin un cinco; entré con 4 millones, salí sin un cinco. El juego te quita el dinero, pero también te roba tu autoestima, amor propio, tu personalidad. Perdí 4 carros, perdí mi matrimonio, un trabajo muy bueno, la confianza en mis seres queridos”, relató.
Otra jugadora rehabilitada, quien también pidió protección para su identidad y a quien llamaremos “María”, recordó los momentos de zozobra que atravesó por culpa de la adicción al juego.
“Me sentía mal por todas las cosas que hacía, robar de mi propia casa, a mi esposo, a mi familia. Los ingresos de todos en la adicción al juego, llegás al punto en donde tocás un fondo. Se supera la enfermedad, pero tiene un costo que es de buena voluntad, ser más humilde, trabajar los defectos de carácter”, rememoró.
Esta mujer confiesa que llegó a mentir y a fingir asaltos para justificar que perdió el dinero de la colegiatura de sus hijos en un casino; no obstante, asegura que sí existe la luz al final de la oscuridad ludópata.
La agrupación “Jugadores Anónimos” surgió como esa luz para quienes se perdieron en las apuestas, los casinos y los juegos en general.
Dicha iniciativa cambió la vida de “Juan” y “María” quienes recurrieron a esta entidad como un último recurso frente a la tristeza que los envolvió.
“La mayoría vinimos sin esperanza, pero me sometí al proceso. Es duro, pero por medio de los pasos y la literatura se va saliendo. Esto es una rama de alcohólicos anónimos, el programa nos da las herramientas para dejar de jugar, tengo que reconocer que el juego me ganó, empezar de cero. Lloré, sufrí, perdí cosas que para mí tienen mucho valor”, relató “Juan”.
“María” asegura que es posible salir de la ludopatía, pero es necesario un cambio interno que realmente se transforme en fuerza de voluntad para salir de ese “abismo”:
“Cuando yo jugaba no sabía que existía un programa de recuperación, no hay dinero que alcance, y cuando el dinero se acaba uno busca préstamos y hasta robar. Es como una droga, tiene uno que tocar fondo y decidir que necesita ayuda”, sentenció.
Si desea solicitar ayuda puede buscar a “Jugadores Anónimos” en Facebook o escribir a los números 6202-9033 y 8336-0362.
