La agricultura familiar en la defensa del ambiente

Hasta muy recientemente, la agricultura en general ha sido vista tan solo de un lado de la ecuación, del lado de las emisiones, y se ha desconocido su papel actual y potencial para mitigar el cambio climático.

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Haciendo uso de tan solo el 30% de los recursos y aportando el 70% del alimento mundial, la agricultura familiar es la principal y a veces única proveedora de alimento que llega a los dos billones de seres humanos que sufren hambre y desnutrición en el planeta.

No solo su papel en la alimentación es hoy mayoritariamente ignorado, sino que es mucho más ignorado su papel en la protección de la biodiversidad; las más de 7.000 variedades locales que emplean frente a 150 que predominan en la industria alimentaria transnacional rubrica esta afirmación. Aún más ignorada es, sin embargo, la capacidad para aportar servicios ambientales como captura de carbono, uso más eficiente de la energía para generar alimentos, reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Hasta muy recientemente, la agricultura en general ha sido vista tan solo de un lado de la ecuación, del lado de las emisiones, y se ha desconocido su papel actual y potencial para mitigar el cambio climático. Investigaciones desarrolladas por la ONG Corporación Educativa para el Desarrollo Costarricense (CEDECO) demuestran las posibilidades que ofrece la agricultura orgánica de Agricultura Familiar de capturar carbono, reducir emisiones de gases de efecto invernadero y hacer un uso más eficiente de la energía en la producción de alimentos en comparación con la convencional. Cerca del 70% del potencial de la agricultura para reducir emisiones reside en los países en desarrollo, que aglomeran la mayoría de unidades productivas de la Agricultura Familiar.

Con motivo del Día del Agricultor en el Año Internacional de la Agricultura Familiar, y celebrando 30 años de trabajo para mejorar las condiciones de vida de la población campesina en América Latina, CEDECO invita a devolver el lugar que debería ocupar la Agricultura Familiar en nuestra sociedad, relegada al olvido por las políticas estatales e internacionales, que han favorecido un modelo productivo que evalúa su éxito bajo el infinitesimal criterio de la productividad por área.

Una sociedad viable requiere incluir los costos ambientales, de salud pública, sociales, de sostenibilidad y hasta culturales en la fórmula de éxito de lo que comemos.

Existe conocimiento fraccionado y disperso pero revelador sobre el papel de agricultores familiares que implementan prácticas orgánicas en la mitigación y adaptación al cambio climático, conservación de aguas superficiales y freáticas, protección de miles de especies alimenticias de gran valor nutricional y que estas prácticas garantizan no solo el alimento de hoy sino que el mañana también.

Enfoque. Posiblemente para dar prioridad a políticas públicas y orientar recursos de la sociedad a un modelo basado en la Agricultura Familiar, se necesita primero superar el enfoque economicista simplificado que margina los costos antes mencionados.

Más aún, una política integral de una nación debería analizar su modelo de producción de alimentos a la luz de la salud pública (somos lo que comemos), de su política ambiental, de seguridad alimentaria, energética, de carbono, etc.

La producción alimentaria mundial es excesiva en calorías y promueve dietas deficientes en nutrientes, muy distinta de la que es posible de los sistemas biodiversos de productores sostenibles de agricultores familiares.

Un Gobierno debería analizar si la permanencia en el campo de sus productores vinculados a los mercados debería depender de un único cultivo o diversificar su riesgo promoviendo sistemas agrodiversos, que además entregan otros alimentos que promueven una mejor dieta para su familia y comunidades, a la vez que mejoran y reducen su vulnerabilidad a los eventos extremos del cambio climático.

Se deben definir políticas para enfrentar las amenazas del cambio climático.

Es contrario a la razón depositar una estrategia de adaptación al cambio del clima en un reducido número de genes, en lugar de muchos genes. El propio Darwin avalaría la segunda.

CEDECO considera muy oportuno que en el mes del Agricultor, en el Año de la Agricultura Familiar y con un nuevo Gobierno dispuesto a saldar la deuda histórica con este sector, promover hacia el futuro una agricultura resiliente al cambio climático, inclusiva, ambiental y económicamente viable para a sociedad.  

*Director Ejecutivo, CEDECO.