La adolescente que intentó ocultar el macabro asesinato de su familia

OIJ resolvió triple homicidio con luminol por primera vez

En 1998, un hecho de violencia estremeció a Costa Rica, cuando una joven de apenas 15 años ideó un macabro plan para hacer pasar como un accidente la muerte de sus padres.

Se trataba de José Montero Valverde, de 35 años, y Ana Isabel Méndez, de 37, así como la de su hermano de tan solo 9 años.

La alerta surgió el 15 de noviembre de 1998, cuando se halló el carro en el cauce del río Virilla, en las cercanías de San Blas de Moravia. El Toyota Corona, modelo 1987, apareció volcado a la orilla del afluente. 

En un principio, los cuerpos de emergencia manejaron el caso como un accidente de tránsito, pues se pensaba que el automóvil, por fallas mecánicas, se había precipitado desde una altura de aproximadamente cinco metros.

Se desplegó un operativo en el que la Cruz Roja Costarricense, la Fuerza Pública y otros cuerpos de respuesta de la época descendieron la colina sin equipo especializado, ayudándose únicamente entre ellos.

Sin embargo, la sorpresa de los uniformados fue mayúscula al descubrir que las víctimas del supuesto “accidente” presentaban impactos de bala, lo que cambió radicalmente el rumbo de la investigación.

Cabe señalar que, en un inicio, la única pista era que Montero descontaba cuatro años de prisión por venta de drogas. 

No obstante, gozaba de un régimen de confianza que le permitía visitar a su familia los fines de semana, por lo que se sospechaba que la escena pudiera responder a un ajuste de cuentas, algo poco frecuente en ese entonces.

Jairo Mora

Encargado de la Unidad de
Luminol del OIJ en 1998

“Con la resolución de este caso tuve una satisfacción personal del 100 %, ya que fue un proyecto en el que creímos desde el inicio de la sección en 1997. No solo resolvimos ese caso, sino que también esclarecimos otras investigaciones”.

No fue por drogas 

Veintisiete años después, Diario Extra conversó con Jairo Mora, encargado de la Unidad de Aplicación de Luminol, quien fue uno de los investigadores del OIJ en este caso. 

Fue precisamente en esta investigación donde se utilizó por primera vez en Costa Rica el reactivo químico luminol para esclarecer un crimen.

Mora recordó que la oficina del OIJ en Heredia inicialmente manejaba la hipótesis de un ajuste de cuentas.

El parabrisas del automóvil se desprendió tras la caída.

“La delegación regional de Heredia tenía poco más de un mes con las indagaciones. La línea de investigación apuntaba a que el homicidio había sido producto de que Montero era vendedor de drogas en Moravia, Tibás y alrededores. Sin embargo, al inspeccionar la vivienda, surgieron indicios que sugerían que el crimen ocurrió allí”, relató Mora.

Ante estos indicios, la entonces directora de la Policía Judicial, Lineth Saborío, ordenó que la Unidad de Aplicación de Luminol, creada un año antes, se hiciera cargo de las pruebas encontradas en la casa.

“Un mes después de los hechos nos pidieron intervenir la escena, específicamente la casa de José Montero. Primero realizamos una inspección general de la vivienda”, recordó.

A pesar de que ya había sospechas de que ese era el lugar del crimen, los peritos confirmaron la escena tras encontrar balas incrustadas en la cama y en el clóset.

“Tras este hallazgo, decidimos aplicar luminol para determinar la presencia de rastros de sangre y confirmar que el homicidio había ocurrido en el hogar”, añadió.

De inmediato, los expertos bloquearon la entrada de luz en la habitación principal, cubriendo ventanas y puertas con bolsas plásticas, para facilitar la detección de reacciones químicas.

“Tras aplicar luminol en el cuarto, hallamos rastros de sangre, incluida la pisada de un pie subiendo las gradas hacia el cuarto principal. Además, determinamos que el asesinato del menor ocurrió en un pasillo entre la habitación de los padres y la del niño”, detalló.

Cabe destacar que el luminol permite detectar partículas de componentes como el hierro presente en la sangre.

El ataque

Un grupo de personas presenció el rescate realizado por las autoridades.

Las pesquisas concluyeron que la joven disparó tres veces contra su padre con un arma calibre 22, provocándole heridas en la cabeza y el pecho. Luego, disparó cinco veces contra su madre.

Su hermano, al escuchar los disparos, se acercó a la habitación. 

La joven, al verlo, le disparó en la cabeza.

Posteriormente, con la aparente complicidad de su novio de 21 años (quien fue absuelto), la joven cambió la ropa de sus familiares, los colocó en el vehículo y lo empujó hasta el cauce del río para simular un accidente.

“Con la investigación determinamos que la muchacha cometió el delito para quedarse con el dinero de sus padres”, reveló Mora.

Novedoso reactivo

El luminol permitió resolver el caso, incluso tras la limpieza de la escena con cloro.

“Este reactivo puede detectar fluidos hasta 25 años después. En aquel entonces, tras su aplicación, teníamos unos 15 segundos de luminosidad para fotografiar las evidencias. Además, analizábamos la morfología de la sangre para determinar cantidad y peso de los componentes”, explicó.

El Tribunal Penal Juvenil de San José encontró a la joven culpable de triple homicidio, por lo que fue condenada a 15 años de prisión.

El criminólogo Jorge Ulloa destacó que en este tipo de casos pueden existir trastornos mentales producto de situaciones previas.

“En homicidios como este, puede haber antecedentes de violencia intrafamiliar que alimentan odio y rencor, hasta desencadenar actos delictivos”, señaló.

El uso del luminol en esta investigación sentó un precedente para su aplicación en futuras investigaciones criminales.