La administración Trump y los retos para Costa Rica

La victoria del candidato por parte del Partido Republicano de los Estados Unidos, Donald Trump, en la contienda hacia la presidencia de ese país para el periodo 2017-2021 ha dejado claro que el péndulo político oscila hacia la derecha y que este efecto continuará dándose en Europa y muy probablemente en el resto de Occidente. La retórica de la campaña presidencial enfocada en el resentimiento de la clase media trabajadora, la cual “fue olvidada” por los políticos de Washington, en especial los demócratas, llevó al gane de Donald Trump, con lo cual se perfila un futuro muy incierto para el orbe entero, debido al peso que la superpotencia de los Estados Unidos ejerce en el mundo.  

Las agujas y catéteres son el principal producto de exportación.

La victoria del candidato por parte del Partido Republicano de los Estados Unidos, Donald Trump, en la contienda hacia la presidencia de ese país para el periodo 2017-2021 ha dejado claro que el péndulo político oscila hacia la derecha y que este efecto continuará dándose en Europa y muy probablemente en el resto de Occidente.

La retórica de la campaña presidencial enfocada en el resentimiento de la clase media trabajadora, la cual “fue olvidada” por los políticos de Washington, en especial los demócratas, llevó al gane de Donald Trump, con lo cual se perfila un futuro muy incierto para el orbe entero, debido al peso que la superpotencia de los Estados Unidos ejerce en el mundo.

Costa Rica no está exenta de este problema y ya comenzamos a ver cómo ciertos diputados en la Asamblea Legislativa inician la promulgación de políticas con mucha similitud a las del que hasta hace menos de 15 días fuera el candidato republicano en los Estados Unidos.

Uno de los ejes de la campaña de Trump es repatriar los puestos de trabajo que según él se han perdido en los Estados Unidos, donde China ha cometido “el más grande robo en la historia”, para utilizar las mismas palabras esbozadas por el presidente electo Trump.

Durante casi 20 años Costa Rica ha logrado impulsar su economía por medio de la inversión extranjera directa (IED), la cual proviene principalmente de los Estados Unidos, donde una gran cantidad de esa inversión se ha destinado a la industria de servicios, los famosos centros de llamadas. 

Debido a la facilidad con que se puede instalar y desinstalar una planta de servicios de centro de atención de llamadas y dado que el presidente electo Trump ha dicho que recuperará “hasta el último puesto de trabajo estadounidense”, el gobierno costarricense debe poner atención a este hecho de capital importancia, pues estamos en presencia de lo que podría convertirse en política pública de repatriación de puestos, los cuales han sido exportados al extranjero.

Las políticas de Trump no podrían llegar en un peor momento para Costa Rica, donde la economía vive un espejismo producto de bajas tasas de interés y costes estables y bajos del crudo internacional. En el momento en que cualquiera de estas dos variantes oscile para aumentar tendremos en nuestras manos una crisis en potencia, pues las personas siguen endeudándose sin tomar en cuenta los posibles cambios y alzas que podrían darse en un periodo no muy lejano.

Urgen reformas estructurales en la economía costarricense más que nunca, comenzando por detener el abuso de ciertas fracciones parlamentarias, las cuales pretenden aumentar los impuestos para seguir incrementando de manera irresponsable el gasto público.

Se hace necesaria la promoción del emprendimiento a nivel interno y la búsqueda de generar empleos por medios domésticos, sin tener que depender de la IED, la cual automatiza a la población y la condena a estar tras un teléfono, habiendo mucho talento en esos lugares, el cual podría ser utilizado para el avance de la ciencia y de la tecnología.

Para ello necesitamos políticas públicas responsables, las cuales velen por el interés público de los administrados y que lleven, en primer lugar, a permitir el auge de negocios por medio de la eliminación de todas las trabas burocráticas y del cobro excesivo de cargas impositivas.