Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
Estados Unidos enfrenta una nueva fase final como la selección más sólida de los últimos 18 años en la Concacaf. Los gringos han ganado tres de las cinco hexagonales que se han disputado y buscan clasificar a su octavo mundial de manera consecutiva. Para ello vuelven a confiar en el alemán Jürgen Klinsmann quien cumple 5 años al frente del combinado de las barras y las estrellas con la meta de rejuvenecer una tropa que empezaba a llenarse de canas.
La renovación no ha sido fácil, el equipo sufrió más de la cuenta para superar una cuadrangular bastante accesible. Aseguró el primer lugar hasta la última jornada y se mostró como un rival muy fuerte en casa, pero bastante vulnerable fuera de sus fronteras. El mejor ejemplo fue su derrota en Guatemala.
La mayoría de jugadores del seleccionado norteamericano milita en el fútbol europeo (13), incluidas las jóvenes promesas Christian Pulisic (Borussia Dortmund), Cameron Carter (Tottenham), Lynden Gooch (Sunderland) y Caleb Stanko (Freiburg). Al anunciar su convocatoria
Klinsmann afirmó que los más jóvenes comienzan a pedir paso dentro de la selección. Los gringos no contarán por lesión con el capitán y delantero Clint Dempsey, de los Sounders de Seattle. Sí estarán otros viejos referentes que en el final de sus carreras regresaron a jugar en la MLS como Tim Howard, Michael Bradley, Jermaine Jones y Jozy Altidore.
El debut de los gringos será en casa contra México, un rival al que han derrotado en sus últimos cuatro juegos. Klinsmann admitió que el duelo contra México “es algo realmente especial. En nuestra región es el partido grande, son los dos chicos grandes que se enfrentan por mucho más que un resultado”. Su segundo juego será el martes en Costa Rica, un país donde nunca han ganado en eliminatorias.