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Londres. (AFP) – La justicia británica dio permiso a los médicos para desconectar, contra la voluntad de los padres, el soporte vital a un bebé de 8 meses que sufre una rara enfermedad genética.
La decisión de la Alta Corte fue recibida con gritos de \”¡no!\” por la familia de Charlie Gard, que pretendía llevar al bebé a Estados Unidos para un tratamiento que está siendo probado.
Sin embargo, los médicos del Hospital Great Ormond Street de Londres consideran que es hora de que el niño, que sufre daños cerebrales, reciba cuidados paliativos.
Los padres, dijo su abogada, Laura Hobey-Hamsher, están \”destrozados\” con el fallo judicial.
El caso ha despertado gran interés en el Reino Unido y sus padres, Chris Gard y Connie Yates, abrieron una colecta pública que alcanzó los 1,2 millones de libras (1,5 de dólares, 1,4 de euros) que necesitaban para llevar al niño a Estados Unidos, gracias a las donaciones de más de 80.000 personas.