Juan Pablo II despierta interés en sacerdocio

Cualquier visita que hace un Papa a un país es preparada con mucha anticipación y, en el caso de su periplo a Costa Rica, desde el segundo semestre de 1982 ya se tenía contemplada la llegada de San Juan Pablo II para marzo de 1983.  La visita del Pontífice hace ya casi 40 años despertó […]

Cualquier visita que hace un Papa a un país es preparada con mucha anticipación y, en el caso de su periplo a Costa Rica, desde el segundo semestre de 1982 ya se tenía contemplada la llegada de San Juan Pablo II para marzo de 1983. 

La visita del Pontífice hace ya casi 40 años despertó en muchos jóvenes la ilusión de ordenarse como sacerdotes. Monseñor José Francisco Ulloa, obispo emérito de Cartago, y Fernando Muñoz, párroco de La Merced, relataron a DIARIO EXTRA que, tras la visita del sucesor de Pedro al país, el número de jóvenes que ingresaron al Seminario mostró un aumento. 

 De acuerdo con Muñoz, el estimado que se podría manejar es que se incrementaron las ordenaciones sacerdotales un 40% tras la estadía de Karol Józef Wojtyla en Costa Rica.

Los dos curas vivieron de cerca la llegada de Su Santidad a territorio nacional y recuerdan hoy como si fuera ayer ese momento de luz y esperanza que llenó de ilusión a la población costarricense. 

 Ambos comparten la idea de que la llegada de Juan Pablo II a Costa Rica marcó un antes y un después en la historia más reciente de este país.

 

 

 

“Frente al Papa uno se queda sin palabras”

El presbítero Fernando Muñoz, actual encargado de la Parroquia de La Merced en San José, recuerda con nostalgia la visita de San Juan Pablo II hace 40 años.

Relató que al estar frente al Sumo Pontífice uno queda sin palabras y que el máximo líder de la Iglesia Católica irradió alegría, paz y energía entre los feligreses. 

Muñoz figuró como asesor de la Pastoral Juvenil y tuvo la responsabilidad asignada por Monseñor Antonio Troyo (q.d.D.g.) de coordinar el encuentro con la juventud centroamericana. 

Se valoraron diversos escenarios para el convivio programado a las 6 p.m. del jueves 3 de marzo de 1983, entre ellos el Gimnasio Nacional, el estadio Rosabal Cordero de Heredia y el antiguo Estadio Nacional. 

Por cercanía y logística, se quedaron con el último recinto, en un evento que congregó a casi 40.000 personas de diferentes partes de la región centroamericana. 

Agregó que las puertas abrieron a las 2 p.m. y por cuatro horas se prepararon los jóvenes con folletos de cantos para el evento. También había 400 guitarras.

 

ABRAZO

 

El sacerdote recordó dos anécdotas que vivió con la visita del Santo Padre a Costa Rica.  “Donde lo vi fue más de frente bajándose en el Seminario Mayor, entonces yo llegué al Seminario, me adelanté un poquito. La circulación por San José la restringieron mucho, minutos antes y en eso entró el Papa. No lo saludé directamente, le extendí la mano y él nos saludó a todos”.  La más emotiva y que recuerda con fotografías fue el momento en que abrazó a San Juan Pablo II. 

“No se lo puedo explicar, fue un momento tan impactante cuando el Papa me abraza y me dice ‘muchas gracias, he estado muy contento’. Me dio el abrazo y me dijo, ‘pero tú eres un sacerdote muy joven. ¿Cuántos años de ordenado tienes?’. Ese año cumplía cuatro de haber sido ordenado. Entonces me dice, ‘pero si eres muy joven’. Entonces me dijo ‘Dios te bendiga, muchas gracias’. Dijo que estuvo muy bonito el encuentro con la juventud. Le dije que muchas gracias más bien por habernos visitado. Cuando uno estaba frente al Papa se queda sin palabras, era impresionante”, detalló. 

 

 

 

 

“Juan Pablo II se llevó a Costa Rica en su corazón”

 

El Papa Juan Pablo II se llevó a Costa Rica en su corazón tras su visita hace 40 años, según recordó Monseñor José Francisco Ulloa, obispo emérito de Cartago.

Ulloa fungía como rector del Seminario Central de San José cuando le correspondió ser uno de los anfitriones de la visita del Papa que se volvió santo al territorio nacional, en la tarde del miércoles 2 de marzo de 1983. 

El obispo emérito sostuvo que el encuentro resultó impresionante y que el principal momento que anhela fue el instante en que se entregó la imagen de la Nuestra Señora de Częstochowa.

“Juan Pablo II se llevó a Costa Rica en su corazón y se lo llevó porque aprecio su paz y su alegría. Cuando me nombró Obispo de Limón me lo recordó, Costa Rica: un país de paz”, añadió Ulloa. 

“También aumentaron las vocaciones sacerdotales, yo era el rector del Seminario y con la llegada del Papa se nos llenó el seminario. También es un llamado de atención, fue algo muy impresionante para los jóvenes”, 

 

HUBO UNA COLADA

 

Monseñor Ulloa comentó tres anécdotas relacionadas con este importante acontecimiento nacional. 

Dijo que era la primera vez que veía un Papa de frente y que siempre recordará el momento en que lo condujo a la habitación para que descansara el primer día que llegó procedente de Europa. 

Además, compartió que mientras Juan Pablo II estaba hospedado se percataron de que no había agua y cuando pudieron recuperar en un pichel algo de líquido les indicaron que el Pontífice únicamente tomaba agua embotellada, de la cual no tenían a disposición. 

Eso puso en aprietos a los organizadores, puesto que las calles permanecían cerradas y había un amplio despliegue policial. 

La tercera, y la que más recuerda con cariño, fue cuando una mujer de la cual no precisa su nombre burló a la seguridad para ingresar al Seminario. 

Cuando reportaron que la fémina se encontraba adentro con la misión de ver al Papa, el Obispo emérito de Cartago comentó que inicialmente se le dijo que no podía estar ahí, aunque luego le manifestaron que, si se quedaba quedita, le darían la chance de ver al Pontífice. Sostuvo que, cuando iba bajando las gradas Juan Pablo II, la mujer le besó a sotana al Papa y salió corriendo, al tiempo que gritaba gozosa que había logrado su cometido.