
En la búsqueda por tener un cuerpo soñado, cientos de jóvenes y amantes del fisicoculturismo están utilizando un anabólico ilegal, del cual no existen pruebas en humanos y que deja efectos secundarios graves en el 90% de los casos.
Lo que muchos ignoran mientras se inyectan frente al espejo del gimnasio es que la sustancia que recorre sus venas, la trembolona, no fue diseñada como un esteroide cualquiera, sino para acelerar el crecimiento y la fuerza del ganado vacuno.
La facilidad para adquirir estas sustancias en el país es alarmante.
Sitios web operan como farmacias digitales de la ilegalidad, ofreciendo catálogos abiertos donde la trembolona se vende en diversas presentaciones (Acetato, Enantato o Tri-Trembolona) con precios que oscilan entre los ¢30 mil y ¢40 mil.
Con solo añadir un producto al carrito, el usuario accede a potentes hormonas sintéticas sin ningún tipo de control médico o sanitario.
El Ministerio de Salud de Costa Rica ha emitido desde 2022 alertas contundentes contra estas plataformas, señalando que esta tienda comercializa productos que “no proceden de la cadena legal de comercialización” y que carecen de registro sanitario.
“La trembolona es un esteroide anabólico que no está autorizado en Costa Rica como suplemento para el aumento de masa muscular”, explicó la cartera.
Pese a que la página web cambió su dominio tras la alerta emitida hace cuatro años por el máximo ente rector de la salud en el país, el nombre, el logo y la tipografía siguen siendo idénticos.
La trembolona es un experimento biológico en humanos. Rebeca Castillo, docente de nutrición en Ucimed, explica con claridad el origen de esta sustancia que se ha vuelto viral entre quienes buscan la “vía fácil”.
“Es un producto que se utiliza a nivel de suplemento para ganadería, es un anabólico y es este un producto hormonal que se utiliza para el crecimiento de fuerza y masa muscular en ganado. Es el objetivo del suplemento como tal”.
Al no estar aprobada por la FDA de Estados Unidos para el consumo humano, quienes la utilizan se exponen a una alteración hormonal sistémica. Los efectos secundarios son una lista de horrores médicos: desde acné severo y pérdida de cabello hasta daños irreversibles en hígado y riñones, infartos, accidentes cerebrovasculares y embolias pulmonares.
El peligro no es solo físico, sino psicológico. Marco Solano, educador físico, advierte sobre la altísima tasa de dependencia que generan estas sustancias en los gimnasios, donde se venden cuerpos “falsos” construidos a base de químicos.
“El uso de la trembolona es riesgoso por varias cosas. Hay que partir de que este esteroide anabólico fue creado para uso veterinario, para aumentar masa muscular en animales, ganado, por ejemplo. Partiendo de esto, hay varios problemas que generan en el humano, obviamente. Primeramente, la dependencia. Imagínese que nueve de cada 10 de sus usuarios se vuelven adictos a la sustancia”, explicó.
Grupo Extra contactó a la tienda que vende estos productos y consultó sobre los peligros de este esteroide; al demostrar la lista de efectos secundarios, la tienda solo respondió que: “Todo medicamento tiene efectos secundarios y tiene mucho que ver las dosis”.
Luego, al consultar sobre la prohibición de Salud, la alerta sanitaria de 2022 y la ilegalidad que se estaba cometiendo al vender este anabólico, dejaron de contestar los mensajes.
La vigilancia del Ministerio de Salud ha revelado redes de fabricación sospechosas. Se detectó en 2022 que la marca vendida en Costa Rica, provenía de un laboratorio en Panamá que no tenía licencia de operación desde 2017.
Además, análisis de laboratorio han demostrado que algunos productos vendidos en la red ni siquiera contienen el principio activo que declaran, lo que añade el riesgo de consumir sustancias desconocidas y adulteradas.
Más grave aún es la presencia de moléculas como la Cardarine (GW501516) en algunos catálogos. Esta sustancia fue vetada por el Ministerio de Salud desde 2013 tras estudios en animales que demostraron que es un potente generador de tumores y cáncer.
“Como profesionales siempre tenemos que estar en donde los artículos científicos, la evidencia nos respalda. Yo no le puedo recomendar algo a alguien si yo sé que no tiene certificaciones, aprobaciones o estudios por más de que yo perciba o me dé como una sensación de que sí funciona”, Rebeca Castillo nutricionista.
“El uso de anabólicos en gimnasios está volviendo algo tan común, primeramente por las falsas ideas que venden en las redes sociales. Ahora aparecen estos cuerpos estéticos, grandes, definidos, con curvas que en su gran mayoría son falsos”, Marco Solano, educador físico.

