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Tres estudiantes del Tecnológico de Costa Rica (TEC), Centro Académico de Alajuela, representarán al país en la Final Mundial del International Collegiate Programming Contest (ICPC), considerado el torneo universitario de programación más antiguo, grande y prestigioso del planeta.
El evento se realizará del 15 al 20 de noviembre de 2026 en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, y reunirá a los mejores equipos universitarios del mundo, incluidos representantes de instituciones como MIT, Harvard, Cambridge, Oxford, Stanford y hasta la Escuela Politécnica Federal de Zúrich donde estudió Albert Einstein.
El equipo costarricense “No Name Yet”, integrado por Alejandro Cerdas, Antonio Caravaca y Kener Castillo, logró la clasificación tras coronarse campeón centroamericano en la competencia regional disputada en Santiago de Chile.
Bajo la dirección del entrenador Maximiliam Latysh, los jóvenes ahora se preparan para competir en una cita que muchos comparan con un mundial de fútbol, pero en el ámbito de la programación y la resolución de problemas.
El ICPC reúne cada año a miles de estudiantes de más de 3 mil universidades y más de 110 países. Durante cinco horas continuas, los equipos deben resolver entre nueve y catorce problemas complejos utilizando una sola computadora, poniendo a prueba conocimientos matemáticos, algoritmos, lógica, creatividad y capacidad para trabajar bajo presión.
Para el profesor Eddy Ramírez, director regional del ICPC para Centroamérica, el valor de esta competencia trasciende los resultados y representa una validación internacional del nivel académico de los estudiantes costarricenses.
“El simple hecho de ir y competir, taco a taco, codo a codo, con los mejores del mundo, con los mejores indiscutibles del mundo, tiene un impacto significativo. Los estudiantes hacen amigos, conocen otras culturas y se dan cuenta de que pueden estar en esos mismos espacios”, afirmó Ramírez.
El docente destacó que en el torneo participan universidades de enorme prestigio internacional.
“A mí siempre me llama mucho la atención ver la lista final de universidades que clasifican, donde están MIT, Stanford, Cambridge, Oxford, y junto con esas universidades también está el Tecnológico de Costa Rica”, señaló.
Además, explicó que la competencia busca mucho más que memorizar contenidos universitarios, ya que obliga a los estudiantes a combinar conocimientos de distintas áreas para resolver problemas reales.
“Lo que este torneo simboliza es la habilidad para poder resolver problemas, la capacidad para realmente enfrentarme a un problema y de verdad resolverlo”, agregó.
La preparación para llegar a esta competencia no ha sido sencilla. Los integrantes del equipo dedican horas semanales a simulaciones, prácticas individuales y resolución de problemas de alta complejidad, todo mientras continúan con sus estudios universitarios. Alejandro Cerdas, estudiante de Ingeniería en Computación, explicó que el proceso exige disciplina y una gran fortaleza mental.
“Al principio era complicado porque uno venía de estudiar en la universidad y tenía que dedicarse a estudiar más. Muchas veces es estresante, pero poco a poco uno cambia la mentalidad y también lo ve como algo divertido”, contó.
Kener Castillo aseguró que participar en competencias internacionales les cambió completamente la perspectiva sobre la carrera y el nivel que existe fuera del país.
“Cuando uno va a esas competencias, ve futuros compañeros de trabajo que saben muchísimo más y entiende que hay un mundo de conocimiento muy grande. Eso lo motiva a mejorar y a seguir aprendiendo”, dijo.
Los jóvenes entrenan constantemente mediante simulaciones de cinco horas, similares a las que enfrentarán en Dubái. Ahí deben resolver problemas relacionados con teoría de grafos, optimización y algoritmos avanzados, similares a los que utilizan plataformas como Waze para calcular rutas.
El entrenador del equipo, Maximiliam Latysh, quien ya representó a Costa Rica en anteriores finales mundiales, aseguró que el torneo también es una experiencia cultural y humana que abre puertas profesionales y académicas.
“Uno piensa que es solo llegar a programar, pero en realidad es un evento muy dinámico. Uno conoce personas de todo el mundo, hace amistades y comparte con gente que tiene la misma pasión”, explicó.
Latysh, de padres rusos y con 12 años viviendo en Costa Rica, afirmó sentirse orgulloso de ver a estudiantes llegar a este nivel competitivo.
“Yo nunca pensé que tenía la capacidad de representar a un país. Todo ese crecimiento y esa evolución me dejaron muy impactado en un sentido muy positivo”, comentó.
Para los estudiantes, la clasificación no solo representa un logro personal, sino también una oportunidad para inspirar a otros jóvenes a interesarse por áreas relacionadas con tecnología y computación.
“Esto es como un mundial de fútbol, pero de programación. Van los mejores equipos del mundo y nosotros vamos a estar ahí representando a Costa Rica”, concluyó Alejandro Cerdas.
“Esto puede ser una gran oportunidad para mucha gente que viene de colegio o que todavía no está segura de lo que le gusta. Entonces, eso puede ser una motivación y que le va a abrir muchas puertas. Es algo que sí debemos ir promocionando ya desde el colegio. para aumentar el nivel y para destacar en este tipo de competencias”, agregó Kener Castillo.






