Joven se refugió en ‘La Negrita’ para vencer soledad y tristeza

Estudiante universitaria dice que se encontraba sin rumbo

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“Me sentía muy sola. Estaba muy triste, sentía que mi vida no tenía sentido, literalmente nada me hacía feliz, nada me hacía sentir llena.”

Así resume Jimena Sánchez, de 20 años, el estado emocional que marcaba sus días antes de conocer lo que hoy llama su refugio: la Virgen de los Ángeles.

Durante ese periodo, la joven atravesaba una profunda crisis emocional.

La tristeza constante y la sensación de vacío la acompañaban día a día, mientras la desesperanza comenzaba a dominar sus pensamientos.

Foto: Catalina Mairena.

Los estudios, las relaciones personales y su bienestar general se vieron afectados, y su salud mental empezó a deteriorarse, dejándola sin motivación ni claridad sobre su futuro.

Sentía que la vida iba en picada.

Pero todo cambió una mañana, cuando decidió entrar a la Basílica de los Ángeles sin saber muy bien qué buscar.

“En el TEC conocí a una persona increíble, una de mis mejores amigas, hablando con ella se veía como muy llena, tenía una luz preciosa, se veía muy feliz y demás”, destacó Sánchez.

Movida por esa inspiración, Jimena se animó a visitar la Basílica. Fue ahí, entre los bancos del templo, donde inició un diálogo muy personal con la imagen de la Negrita.

“Entonces fui a la Basílica y me senté atrás de la iglesia y dije: ‘Hola, Virgen, no sé cómo hablarte’. Me presenté, de verdad le dije: ‘Soy Jime, mucho gusto’. Y empecé a hablar con ella, a rezar y le pedí mucho que me acercara a Jesús, a Dios, que me enseñara a tener una vida llena de Él”, destacó.

Foto: Raquel Vargas.

A partir de ese momento, su vida dio un giro. Sin un plan claro, comenzó a frecuentar la Basílica como parte de su día a día, encontrando ahí una especie de consuelo constante.

Aunque creía en Dios desde antes, nunca había hecho de la oración un hábito. Eso también comenzó a cambiar.

“Empecé a hablar mucho con la Virgen. Yo decía como, ‘Virgen, por favor, acércame a Jesús, quiero caminar con Él’. Y pues nada, poco a poco, como que aparecieron personas en mi vida, situaciones de mi vida, que me acercaron muchísimo a Jesús y a Dios”, afirmó.

Jimena empezó a hacer oraciones con más frecuencia y a pedir no solo por ella, sino por su entorno. Pronto, comenzó a notar respuestas, incluso en los días difíciles.

Uno de ellos ocurrió cuando se quedó dormida y perdió el bus. Ese día iba tarde a un examen y no logró pasar a la Basílica como solía hacerlo.

“Me levanté tarde, perdí el bus, iba en el tren superestresada y me sentía supermal porque quería pasar a la Basílica, pero no podía pasar porque en serio iba a llegar tarde. Básicamente, pasé por atrás de la Basílica y le dije a la Virgen: ‘Perdón por no poder entrar hoy, pero por favor te pido que no me dejes sola y que sigas caminando conmigo’“, mencionó.

Foto: Raquel Vargas.

Cuando por fin llegó al TEC, entró por un acceso diferente al habitual. En la entrada, se encontró con un grupo de adultos mayores que intentaban tomarse una fotografía sin éxito. Ella se ofreció a ayudarlos.

Se esperan miles de romeros para inicios de agosto.
Foto: Isaac Villalta.

Lo que le dijeron los adultos mayores quedó grabado en su memoria: “Un ángel”. Meses atrás, ese mismo símbolo lo veía en su amiga, y ahora sentía que ella se había convertido en ese reflejo de luz para otros.

“Fue muy tierno porque. En esa desesperación, en esa tormenta en la que yo estaba, en serio tenía un mundo en la cabeza. Tenía muchísimos problemas en ese momento y lo único que hice fue pasar atrás de la basílica y decirle ‘Virgen, por favor, o sea, en este momento tal vez no te esté sintiendo, pero por favor no me sueltes’, entonces fue muy tierno como que ese señor me recordara que la Virgen sí camina conmigo y no me suelta”, destacó.

Su relación con la Virgencita se fortaleció. Visitar la Basílica se volvió parte de su vida y de los momentos más esperados de sus días.

“Encontré motivación. Quiero pasar a la Basílica, quiero estar con la Virgen, quiero estar con Dios, quiero estar con Jesús. Mi vida cambió por completo, ahora me siento como más alegre y más llena y protegida. De verdad que me da muchísima paz saber que ella camina conmigo día a día”, comentó.

Hoy, esta joven, estudiante universitaria, asegura que su vida es completamente distinta.

Habla con convicción de la Virgen de los Ángeles no solo como una figura religiosa, sino como una presencia constante que le brindó consuelo, fortaleza y dirección justo cuando sentía que lo había perdido todo.

Jimena Sánchez encontró un propósito.

Imagen de Jimena Sánchez ingresando a la Basílica con su amiga.