
Desde el primer suspiro de vida, la historia de Naomi Rodríguez ha sido una de lucha, resiliencia y una fe inquebrantable. Hoy, a sus 16 años, esta joven vecina de Coronado se enfrenta a la batalla más decisiva de su vida: una quinta cirugía a corazón abierto.
Desde que nació tuvo complicaciones. Sus padres, no pudieron llevarla a casa para disfrutarla como cualquier otra familia; en su lugar, pasaron un mes y medio en la unidad de neonatología, viendo a su pequeña atravesar cirugías intestinales complejas, además de que nació con cardiopatía congénita, una condición que marcaría el ritmo de su infancia. A los seis años, Naomi enfrentó su primera cirugía a corazón abierto. Lo que debía ser un procedimiento para cerrar un soplo se transformó en una emergencia de 22 días y tres cirugías consecutivas después de que su válvula aórtica dejara de funcionar.
Finalmente, se le colocó una válvula artificial que le permitió vivir una infancia normal durante una década. Sin embargo, el tiempo ha pasado y el cuerpo de Naomi ha crecido y requiere el cambio de la válvula.
“Los doctores nos dijeron que la válvula que ella tiene esta un 50% trabajando, entonces ese es el estado de emergencia en el que está ella ahorita” expresó Marlon Rodríguez, padre de la joven.
La situación es crítica: la válvula se traba, provocando arritmias que disparan su ritmo cardíaco hasta los 130 latidos por minuto, un sonido que sus padres pueden escuchar con temor.
Para Naomi, caminar unos metros a veces se vuelve difícil. “Camino 300 metros y siento que estoy corriendo”, relata la joven, quien ha tenido que abandonar el gimnasio y las clases de educación física en el colegio debido a un cansancio que a veces no la deja ni levantarse de la cama a las 5 de la mañana.
A pesar de los riesgos de una quinta intervención, su positivismo y entusiasmo la mantienen fuerte. Ella sueña con estudiar microbiología, volver al gimnasio y recuperar la vida normal que la enfermedad le ha puesto en pausa.
El costo de esta cirugía es de $150 mil, una cifra bastante alta que la familia no puede reunir sola, ya que debe realizarse en Chicago, Estados Unidos.
En Coronado, la solidaridad ya ha empezado a movilizarse. Alcancías rojas en las ferias del agricultor y comercios buscan recolectar cada “granito de arena” necesario.
Naomi y su familia piden al pueblo de Costa Rica que se pongan “la mano en el corazón”. Cada donación, cada rifa y cada gesto de apoyo cuentan para que esta joven valiente pueda cruzar una vez más las puertas de un quirófano y salir de allí lista para vivir la vida que tanto anhela.
Para mayor información sobre el caso de Naomi, puede comunicarse con su familia al número 8747-8142.


