
Mil partidos después del primer silbatazo en una Copa del Mundo, el encuentro que quedó marcado con ese número redondo terminó siendo una exhibición japonesa.
Japón aplastó 4-0 a Túnez y convirtió el compromiso número 1000 en la historia de los Mundiales en una noche de celebración absoluta para los asiáticos, que aseguraron su clasificación a la siguiente ronda y ahora únicamente esperan definir en qué posición terminarán dentro del grupo.
Apenas al minuto 4, Daichi Kamada aprovechó el inicio agresivo de los japoneses para abrir el marcador y comenzar a inclinar un partido que prácticamente nunca estuvo en duda.
Japón mantuvo el control del balón, aceleró cuando tuvo espacios y encontró el segundo tanto al 31’. Ayase Ueda apareció dentro del área para ampliar la ventaja y dejar a Túnez contra las cuerdas antes del descanso.
Los japoneses siguieron atacando con paciencia hasta que al 69’ apareció Junya Itō para firmar el tercero y transformar el cierre del encuentro en una auténtica fiesta. Cuando el reloj marcó el minuto 83, nuevamente Ueda dijo presente para completar su doblete y sentenciar el 4-0 definitivo.
Además del peso histórico por tratarse del partido número 1000 en Copas del Mundo, el encuentro también tuvo presencia costarricense. El árbitro nacional Juan Gabriel Calderón integró el equipo arbitral como cuarto oficial, mientras que Juan Carlos Mora formó parte del cuerpo arbitral como uno de los asistentes, dejando representación tica en una jornada que quedará registrada en los libros del torneo.
Para Japón, la noche fue perfecta: goleada, clasificación y una nueva demostración de contundencia.
Para Túnez, en cambio, el Mundial está siendo una pesadilla. Tras haber recibido cinco goles de Suecia en su debut (5-1), ahora volvió a caer por goleada y suma nueve tantos encajados en apenas dos partidos.
