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Jerusalén. (AFP). Cada vez más aislado a nivel internacional y bajo presión interna, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se reunirá hoy con Donald Trump para defender su estrategia de “terminar el trabajo” en Gaza.
La cita se produce días después de que Trump presentara un plan de 21 puntos para poner fin a la guerra en la Franja de Gaza, durante encuentros con dirigentes árabes y musulmanes en la Asamblea General de la ONU. “Tenemos una oportunidad real de lograr algo grande en Oriente Medio”, escribió Trump en Truth Social, y aseguró que “todos a bordo para algo especial, ¡lo lograremos!”.
Netanyahu reafirmó ante la ONU su voluntad de continuar la ofensiva en Gaza, mientras expertos consideran que se encuentra acorralado por la presión nacional e internacional. “No hay más opción que aceptar el plan”, dijo Eytan Gilboa, especialista en relaciones israelí-estadounidenses.
En Israel, decenas de miles han salido a las calles exigiendo un alto el fuego, mientras familiares de rehenes instan a un acuerdo integral que permita la liberación de cautivos. El aislamiento del país se acentúa, con reconocimientos recientes del Estado de Palestina por Francia, Canadá, Reino Unido y Australia.
El plan estadounidense contempla un alto el fuego permanente, liberación de rehenes, retirada israelí y un gobierno de Gaza sin Hamás.
Sin embargo, la participación de la Autoridad Palestina y la gestión de seguridad internacional en Gaza podrían generar resistencias dentro del gobierno de Netanyahu, especialmente entre los ministros de extrema derecha.
“Este tipo de plan requiere un consenso global”, afirmó Ksenia Svetlova, exdiputada y directora de la oenegé ROPES. La propuesta prevé una fuerza de seguridad internacional integrada por palestinos y tropas árabes, pero sin definir aún la línea de mando ni los objetivos finales.
La ofensiva israelí ha causado unas 66.000 muertes en Gaza, según el Ministerio de Salud de Hamás, cifras consideradas fiables por la ONU.