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El rugido de las guitarras, las banderas en alto y miles de voces coreando sus canciones convirtieron el Estadio Nacional en un templo del heavy metal.
Iron Maiden regresó a Costa Rica después de 10 años de ausencia y ofreció una noche cargada de nostalgia, potencia y celebración junto a sus seguidores.
La legendaria agrupación británica llegó al país como parte de su gira mundial “Run For Your Lives”, con la que celebró sus 50 años de trayectoria.
Los clásicos no podían faltar. Temas como The Number of the Beast, Run to the Hills, Fear of the Dark y Wasted Years formaron parte del repertorio de esta gira.
Cada canción desató una reacción entre los asistentes, que cantaron, levantaron los puños y acompañaron los poderosos riffs de Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers, mientras el bajo de Steve Harris marcaba el pulso de una noche dedicada al metal.
Uno de los momentos que llamó la atención fue la aparición de un esqueleto gigante sobre el escenario, en una producción que recurrió a la teatralidad y a la estética oscura que han acompañado a Iron Maiden durante décadas.
La presencia de Eddie, la emblemática mascota de la banda, también forma parte del universo visual que los seguidores reconocen como una de sus grandes señas de identidad.
“Costa Rica han sido muchos años sin vernos, que bonito celebrar nuestro 50 aniversario junto a ustedes”, expresó Bruce Dickinson, vocalista de la agrupación.
La noche tuvo un valor especial para los seguidores que llegaron desde distintas zonas del país, muchos acompañados de amigos y luciendo las tradicionales camisas negras, banderas y símbolos de la agrupación.


