INVU atrasa escrituras por 18 años

35 familias de Tibás alegan abandono por parte de las autoridades

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Imagine haber pagado durante poco más de 20 años un hogar con la esperanza de poder llamarlo suyo y que al concluir la deuda deba esperar más de una década para obtener los papeles que le certifiquen como legítimo dueño.

Pues esta es la situación que viven alrededor de 35 familias que tienen sus domicilios ubicados en la Urbanización El Rosal, un proyecto de bien social en Cinco Esquinas de Tibás, que fue cancelado desde 2007, pero que aún esperan respuesta del Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU) para obtener los papeles registrales.

“Nosotros fuimos un proyecto de vivienda de bien social que nació en 1986, en el que de las 35 casas que beneficiaron a la comunidad, muchos han muerto y nunca tuvieron las escrituras en la mano, aunque nos las dieron”, externó la dueña de una de las propiedades, Alina Aguilar.

Según los vecinos, la finca para construirlas fue vendida por un hombre de apellido Ortuño, sin embargo, la institución nunca trasladó la segmentación del terreno a los beneficiarios del programa, por lo que, incluso cancelada la deuda, no pueden contar con su casa ni solicitar permisos municipales para realizar modificaciones.

“Nos hemos reunido un montón de veces con los altos jerarcas del INVU y no las tenemos todavía, estamos cansados porque hace tres años que nos reunimos con la ministra Ángela y nada todavía. Lo que nosotros queremos es que nos den la escritura que ya pagamos y es un derecho”, agregó a Diario Extra.

Otro de los afectados, William Sánchez, explicó a este medio que, pese a no poder hacer modificaciones ni contar con los documentos, el gobierno local si efectúa los cobros de impuestos municipales, tales como el de recolección de basura, así como limpieza de vías y parques.

“Tenemos un cobro ¢110 millones que debe el señor Ortuño (quien vendió la propiedad) en la municipalidad, no le cobran ni le embargan el terreno, sino que nos mandan uno a cada uno de los vecinos por ¢1.206.000, aunque no aparezcamos como dueños”, aseguró.

Sobre ello, el municipio señaló que ellos lo suspendieron debido al conflicto entre los involucrados, sin embargo, esto perjudica las arcas municipales.

“Mediante oficio enviado por el INVU a la Municipalidad de Tibás, se expone la problemática en el caso de El Rosal y solicita se suspenda por no entregar los títulos de propiedad y se comprometen a realizar las gestiones legales para ponerle fin al problema y puedan al fin cumplir con las obligaciones como propietarios de inmuebles”, comentó el departamento de prensa del gobierno local.

Reunión

Por su parte, la presidenta ejecutiva de la institución, Ángela Mata, relató que se sostuvo una reunión con las familias afectadas, con el objetivo de solventar el problema que lleva 18 años de espera.

“Tomamos acciones específicas y acuerdos en los que vamos a trabajar. El primero es que en un plazo de una semana se va a entregar un resumen de todas las que desde la institución se han ejecutado para poner en regla el proceso y se hará una reunión específicamente con los vecinos para informarles en el sitio las acciones y los siguientes pasos”, especificó Mata a este medio.

Sumado a ello, tanto el INVU como el Ministerio de Hacienda se reunirán para saber cuál es la situación registral y tributaria y dar claridad en el proceso.

Mientras esto sucede, las familias de la Urbanización El Rosal deberán seguir viviendo en sus hogares, los cuales no lo son legalmente.

Alina Aguilar

Vecina afectada

“El asunto aquí es que no hay escritura de nuestras casas que ya pagamos. Ahora hasta nos quieren comenzar a cobrar bienes inmuebles, cosa que no tiene ningún sentido si no somos los dueños legalmente”.

William Sánchez

Vecino afectado

“Nosotros le pagamos al INVU y desde hace casi 20 años terminamos de hacerlo, entonces esto lo podemos tomar como una estafa prácticamente porque existen recibos y plata de nosotros y no nos dan a las escrituras”.

Ángela Mata

Presidenta ejecutiva del INVU

“Esperamos generar la documentación que nos permita continuar con el proceso de titulación, pero es importantísimo entender que las puertas están abiertas y aquí en la institución estamos para a las personas que son nuestras usuarias”.


Al grito de “Queremos nuestras escrituras”, los afectados se presentaron en el INVU.