“Invierno demográfico” amenaza al régimen del IVM

Pensiones bajo la lupa ante envejecimiento de costarricenses

Costa Rica atraviesa una transformación demográfica que los expertos han denominado como el “invierno demográfico”, un proceso progresivo que hoy sitúa al país en un punto de inflexión: la convivencia entre una caída histórica en la natalidad y un aumento sostenido en la longevidad de su población.

Según datos analizados recientemente por la Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), la velocidad del cambio es alarmante. 

En solo 25 años, la tasa de fecundidad se desplomó de 2.47 a 1.24 hijos por mujer. Esta realidad ha alterado drásticamente el “radio de soporte” del sistema de pensiones: mientras que hace décadas 30 trabajadores activos sostenían a un pensionado, hoy la relación es de apenas 4 a 1, con una tendencia proyectada hacia el 1.5 a 1.

Para la investigadora del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo), Laura Solís Bastos, este envejecimiento poblacional, entendido como el fenómeno en el cual nacen menos personas mientras la población vive más años, no debe interpretarse necesariamente como un problema negativo o una catástrofe inmediata. 

No obstante, Solís enfatiza que el reto radica en la toma de conciencia y la ejecución de ajustes urgentes en las políticas públicas.

“El reto está en ver cómo ajustar políticas públicas y servicios que recibe la población para responder a esta nueva realidad”, señala la investigadora. 

Solís advierte que una mayor esperanza de vida implica una necesidad de atención continua en el tiempo, especialmente para enfermedades crónicas, lo que demanda asegurar la calidad de vida para toda la población en este nuevo escenario.

La sostenibilidad del régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) es el epicentro de la preocupación económica. 

Actualmente, el sistema básico de pensiones solo tiene capacidad para cubrir el 56.14% de sus promesas futuras. 

Ante este panorama, la Gerencia de Pensiones de la CCSS ha propuesto una hoja de ruta que busca evita el aumento de la edad de retiro, pero introduce figuras disruptivas como la “Pensión Consumo”, que utilizaría un 1% del IVA para ahorro voluntario.

La estrategia busca crear un sistema en donde el IVM se complemente con el Régimen Obligatorio de Pensiones (ROP) y el ahorro personal. 

Sin embargo, para los sectores sociales, cualquier reforma debe pasar por una Mesa Técnica Nacional, cuya instalación se prevé para octubre de 2026, con el fin de elevar la solvencia del régimen al menos a un 85%.

La estrategia de la Caja para instaurar la “Economía Plateada”, que buscaría mantener productivas a las personas mayores de 65 años mediante beneficios fiscales para empresas y jornadas flexibles, enfrenta una fuerte oposición de la Defensoría de los Habitantes. 

La Defensoría advierte que la solvencia del régimen del IVM no puede cimentarse en el debilitamiento del derecho humano a la seguridad social ni en la reducción de la suficiencia de las pensiones.

En este escenario, la entidad defensora sostiene que la tasa de reemplazo integral (la suma del IVM y el ROP) debe mantenerse en un mínimo del 75%. 


Proporción trabajadores-jubilados se acercaría a 1-1.