
Un video difundido el 8 de junio en que se muestra que están botando tomates generó fricciones entre los intermediarios del Pima-Cenada y los productores.
La molestia surgió luego de que concesionarios expresaran que dicha grabación es una “falacia” que refleja afirmaciones malintencionadas sobre el tema.
Llamaron a las autoridades del sector y a la junta directiva de la entidad arrancar una investigación para determinar la verdad.
José Gómez, líder del grupo, expresó que la acción de la Corporación Hortícola Nacional hizo que el precio por caja cayera de un momento a otro, al pasar de ¢12.000 a ¢3.000.
Señaló que cuando se difundió el video provocó una afectación sin reparo a la integridad y honestidad de los concesionarios de tomate.
“Está claro que a la Corporación Hortícola no le sirve la comercialización tan transparente que aquí realizamos. Por eso en los últimos tiempos han ejercido presión de distintas formas en procura de afectarnos, por eso quieren con ese amarillismo embarrialarnos”, expresó.
Los intermediarios señalaron que el tomate del video nunca ingresó al Pima-Cenada, tampoco participó en la puja de oferta y demanda de la Central Mayorista.
SE DEFIENDEN
La Corporación Hortícola Nacional se defiende de las acusaciones de los intermediarios y niega que sea una “falacia” o un “montaje”, sino que evidencia una realidad que les pasa factura a los productores.
Martín González, presidente de la organización, dijo que a raíz del material se esperaba un efecto negativo.
No obstante, consideró que después fue positivo porque se dieron mejoras en las ventas.
“Te puedo garantizar en que todo fue real y que quienes se están refiriendo ahí no son los agricultores, sino intermediarios. Como buenos intermediarios van a querer seguir defendiendo su gran tajada que quieren del queque.
Los datos son reales y son basados en productores, una representación agrícola oficial y no como la de ellos que es personal y de comercio”, adujo.
También resintió un abandono por parte de las autoridades del Poder Ejecutivo porque se siguen presentando distorsiones, por lo cual deben ampliarse mecanismos para que el agricultor se acerque al productor final.
De acuerdo con datos de la Corporación Hortícola Nacional, el sector estima pérdidas mensuales de hasta ¢1.000 millones solamente en costos de producción.
Los costarricenses consumen cerca de 4 millones de kilos al mes.