Instalar el VAR en Costa Rica es imposible

Vladimir Quesada, entrenador del Saprissa, sugirió instalar el VAR (videoarbitraje) en los partidos de Primera División para terminar con la polémica que generan los reiterados errores de los silbateros. Sin embargo, hoy en día eso resulta imposible por un aspecto económico. Instalar el VAR no es tan fácil como poner un par de cámaras más […]

Vladimir Quesada, entrenador del Saprissa, sugirió instalar el VAR (videoarbitraje) en los partidos de Primera División para terminar con la polémica que generan los reiterados errores de los silbateros. Sin embargo, hoy en día eso resulta imposible por un aspecto económico.

Instalar el VAR no es tan fácil como poner un par de cámaras más en los estadios y habilitar un cuarto con tres televisores. Implantar un sistema de videoarbitraje resulta muy costoso y requiere de una serie de requisitos impuestos por la FIFA, los cuales se deben cumplir al pie de la letra.

El costo del VAR puede variar, pero, para citar un ejemplo, en la actual Copa Libertadores costó 800 mil euros (¢542 millones) poder utilizarlo solamente en los cuatro partidos de semifinales y la final. Según estimaciones hechas en Europa, que es donde mayoritariamente se utiliza, el precio promedio del VAR ronda los 4 millones de euros por temporada (¢2.712 millones).

Si la Unafut decidiera implementarlo, debería contar con el visto bueno de la Fedefutbol y a partir de ahí escoger entre alguno de los sistemas que están homologados por la FIFA. Los dos principales corresponden a empresas españolas y portuguesas. Tener la plata para pagarlo tampoco garantiza poder implementarlo. Todos los estadios deben estar en condiciones de albergar el sistema operativo de cámaras. Además, se necesitarían más árbitros, que antes deberán pasar diferentes cursos homologados por la FIFA, así como los que pasen a ser los jueces del VAR, que podrían ser silbateros ya retirados.

El videoarbitraje hasta el momento funciona en tres fases. En la primera, el árbitro central del encuentro solicita la ayuda del asistente y reclama la revisión o bien es el asistente el que se lo comunica al árbitro. A criterio del árbitro está ver la jugada o confiar de lo que le dicen. Existen cuatro situaciones en las que puede pedir la ayuda del vídeo. La primera de ellas es para determinar si se ha producido alguna infracción que impida conceder el gol. La segunda son los penales. También pueden solicitar el vídeo para revisar situaciones que pueden ser consideradas de tarjeta roja o por una confusión de identidad.