Infiltración militar y poder institucional: El escudo corrupto de la red de “Macho Coca”

Según los documentos de las autoridades de Estados Unidos

La congestión vehicular genera pérdidas económicas millonarias y afecta la salud mental de los trabajadores.

El poder de una organización criminal de gran escala rara vez se limita a la logística o al músculo financiero. Para garantizar el tránsito fluido de toneladas de droga a través de las fronteras continentales, Gilbert Bell Fernández, alias “Macho Coca”, construyó una red de protección institucional que penetró estructuras estatales estratégicas.

Los registros judiciales del Distrito Sur de Nueva York evidencian cómo la red utilizó contactos corruptos en las fuerzas de seguridad para blindar sus operaciones desde América Central hasta los Estados Unidos.

Militares corruptos y facilitación logística en Centroamérica

Durante las reuniones sostenidas con informantes confidenciales de la DEA, Bell Fernández detalló la envergadura de su aparato de seguridad y la colaboración recibida por parte de oficiales en la región:

  • Conexión en Honduras: Bell Fernández admitió expresamente haber recurrido y confiado en “militares corruptos” en Honduras para facilitar el paso, reabastecimiento y trasbordo seguro de los cargamentos de cocaína que movilizaba por la vía marítima.
  • Aparato de seguridad en Costa Rica: En conversaciones posteriores registradas entre la DEA y los operadores de la red, se discutió el uso deliberado de miembros de las fuerzas armadas/policiales en Costa Rica para otorgar protección, alertas tempranas y cobertura logística a los cargamentos de droga almacenados y transportados en el territorio nacional.

De Colombia a Estados Unidos: Un imperio transnacional

Las confesiones grabadas por la DEA dibujan el alcance de una estructura cuya capacidad logística trascendió las fronteras locales:

  • Conexión directa con Colombia: La red de “Macho Coca” obtenía los cargamentos de cocaína directamente desde fuentes colombianas.
  • Rutas marítimas consolidadas: Bell Fernández se jactó ante los agentes de haber transportado personalmente por vía marítima hasta una tonelada y media (1,500 kg) de cocaína desde Colombia directamente hasta Fort Lauderdale, Florida.
  • Control de puertos estratégicos: Su dominio sobre el Puerto de Limón le permitió controlar durante años uno de los puntos de transbordo de droga más importantes del Caribe hacia los mercados de consumo en Estados Unidos y Europa.

El expediente judicial demuestra que la longevidad de la organización de “Macho Coca” no fue fruto de la casualidad, sino del uso sistemático de la corrupción institucional y militar como un escudo protector para sus operaciones transnacionales.

Con la colaboración de César Madrigal.