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El fanatismo es un defecto que nos hace actuar irracionalmente, pero es propio de la humanidad; y no de los árabes. El cristianismo lo tuvo y ahí está la Santa Inquisición para recordarlo. El fanatismo se puede favorecer.
Los árabes tienen ese favorecimiento. Hubo una época en que la religión cristiana y el Islam estaban en guerra, pero los cristianos siguen en guerra. Yo pienso que es por eso que Turquía no puede entrar a la Unión. Se alega que es por el irrespeto a los derechos humanos, pero ahí está Ucrania que los europeos quieren meter en la Unión a la fuerza; a riesgo de quedarse sin el petróleo de Rusia; y algunos de los miembros de la Unión tampoco son muy respetuosos de los derechos humanos: como Servia y Montenegro.
La historia reciente está preñada de la actitud europea contra los árabes. El nacimiento del Estado de Israel es uno. Europa se deshizo del problema judío a costa de los árabes de Palestina, después de que estos le ayudaron a Inglaterra contra Turquía en la Primera Guerra Mundial, con la promesa de su libertad, y los convirtieron en colonias. En una de las cuales el lord Balfour decidió crear el Estado Judío, dejando a los palestinos al garete. Todas las guerras posteriores allí han sido un intento de los palestinos de recuperar su tierra. Un intento desesperado, porque los judíos cuentan con el apoyo irrestricto de “Occidente”, que hace un puente aéreo si lo necesitan.
Irrestricto porque en esto nada importa el nivel de injuria a los palestinos; los norteamericanos están siempre contra ellos. Los asentamientos judíos en territorio palestino son flagrantes. No hay nada qué hacer ante el avance judío inexorable: los judíos tienen mejor ejército y cuentan con el apoyo tácito de “Occidente”. Netanyahu llega hasta el extremo de ir al congreso norteamericano y hablar contra la política tibia de Obama. Allí está el lobby judío, que tiene mucha plata para poner y quitar representantes democráticos del pueblo estadounidense.
La historia de la acción de “Occidente” en el Medio Oriente explica mucho del nacimiento del ejército islámico: Invaden Irak, Afganistán, Libia. Sudán y Egipto. Y en Siria los Estados Unidos está empeñado en botar a Asad, aliándose incluso con el ejército islámico, y con Al Qaeda: tal es la confusión del “establecimiento militar-industrial” cristiano.
La respuesta guerrera de Europa a la masacre de París es el mismo camino equivocado.