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En las últimas semanas en el espectro político nacional se ha analizado y comentado los resultados del Índice de Gestión Municipal del período 2013 realizado por la Contraloría General de la República, y no es para menos, es en éste donde se les asigna una calificación a los 81 municipios, por medio de 61 indicadores relacionados con 5 ejes: el desarrollo y gestión institucional; la planificación, participación ciudadana y rendición de cuenta; la gestión de desarrollo ambiental; la gestión de servicios económicos (gestión vial); y gestión de servicios sociales.
Compartimos la preocupación por la calificación promedio del total de municipalidades (56,3 de 100) y por el claro rezago en el que se encuentran algunos cantones a lo largo de los nueve informes elaborados. Sin embargo, y con el objetivo de aportar más en el debate alrededor del tema de la eficiencia y transparencia municipal, creo necesario plantear algunas aristas sobre el informe y la labor municipal en aras de una mayor criticidad para mejorar la veracidad del estudio y por ende de las respectivas soluciones.
Sin duda estamos frente a información valiosa como resultado de un minucioso trabajo por parte de la Contraloría, donde por medio del Sistema Integrado de Información Municipal (SIIM) un funcionario, asignado por el Alcalde o Alcaldesa, introduce la información correspondiente.
Es justamente esta designación “a dedo” la que me hace dudar sobre la confiabilidad de la información brindada por cada municipalidad, ya que no quedan claras las características idóneas que tendría que cumplir la persona asignada. Y es que nos podemos estar encontrando con municipios que son más eficientes para hacer los informes anuales que para desarrollar sus tareas. No se trata de hacer de la desconfianza el motor del análisis del Informe, sin embargo, y pese a que la Contraloría corrobora la información enviada, me parece que los indicados para desarrollar esto serían los departamentos de Auditoria Municipal correspondientes, por la información que estos manejan, por los requisitos académicos que se les exige y la vinculación y formación que mantienen de forma constante con la Contraloría General del Republica. Considero injustificable su ausencia a lo largo de este proceso.
Siguiendo con el Informe es común encontrarnos en este con bajas calificaciones en áreas indisimulables a la mirada de los ciudadanos, como lo son las referentes al aseo de vías y sitios públicos y recolección de residuos. Sin embargo, las calificaciones se elevan considerablemente cuando se trata de las áreas de rendición de cuentas, recursos humanos y contratación administrativa, con esto se logra subir la nota promedio total por cantón.
Un ejemplo de éste comportamiento es el de la municipalidad Cartago, que se calificó con un 99.82 en Contratación Administrativa, con un 100 en lo referente a Recursos Humanos y con otro 100 en Rendición Cuentas. Sería un sano ejercicio consultarle a los ciudadanía y a los grupos organizados sobre la veracidad de dichos mecanismos de rendición cuentas.
Sin duda la tarea para generar mayor eficiencia y transparencia en los gobiernos locales es grande, y para conseguir estos dos objetivos es fundamental una mayor rigurosidad y control en la labor de las autoridades municipales.
*Diputado, Frente Amplio